Michael Clark y sus secretos movimientos para controlar a la U
El empresario, adquirió el 100% de Tactical Sport, convirtiéndose en el principal accionista de Azul Azul. Sin embargo, la operación ha levantado cuestionamientos regulatorios y podría poner en riesgo la identidad del club.
El presidente de Azul Azul, Michael Clark, ha logrado consolidarse como el nuevo socio mayoritario del club Universidad de Chile tras la compra secreta de todas las acciones del grupo Sartor (pincha aquí para ver una nota al respecto).
Esta transacción se realizó luego de que la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) ordenara la liquidación de la administradora Sartor AGF, que ostentaba el 63% de las acciones de Azul Azul a través de su fondo Tactical Sport.
La operación se llevó a cabo de forma reservada, sin que los detalles sobre los montos o la fecha de compra fueran revelados. El movimiento le otorga a Clark el control absoluto de la concesionaria, permitiéndole elegir siete de los once miembros del nuevo directorio en la próxima junta de accionistas de abril.
El cuestionamiento regulatorio
A pesar del golpe de timón, la CMF ha expresado dudas sobre la transacción. El organismo regulador ha solicitado explicaciones a Clark por la ausencia de una oferta pública de adquisición (OPA), lo que implicaría que la compra no fue comunicada de manera transparente. Este cuestionamiento pone en riesgo la estabilidad de la operación y abre la puerta a posibles sanciones.
El hecho de que la transacción no haya sido reportada como un hecho esencial ante la CMF, como exige la normativa, también ha generado sospechas. Aunque fuentes cercanas a la operación aseguran que no existía obligación legal de hacerlo, la situación ha provocado inquietud dentro del mercado financiero.
¿Un nuevo control para la U?
Con esta compra, Michael Clark ha adquirido el total de las acciones de Tactical Sport, lo que le ha dado la capacidad de controlar la concesionaria de forma absoluta.
La compra fue realizada a través de su sociedad Inversiones Antumalal, que antes poseía sólo el 10% del fondo. Este control total le otorga una gran influencia en las decisiones de la institución, pero también lo coloca en el centro de la atención pública y regulatoria.
Fuentes cercanas al club han señalado que el objetivo de Clark era sacar a Azul Azul de la crisis generada por la administración anterior, encabezada por Sartor. Sin embargo, la falta de transparencia en la compra ha complicado la situación, ya que el club ahora se enfrenta a un posible cuestionamiento de su identidad e incluso a la pérdida de sus símbolos tradicionales.
La posibilidad de perder el nombre y los símbolos
Uno de los riesgos más significativos de esta operación es la posibilidad de que Universidad de Chile pierda el derecho a usar su nombre y emblema, según advirtió la propia casa de estudios.
La universidad subrayó la importancia de mantener los valores éticos y la transparencia en la administración del club, que forman parte de su legado. Si la operación no cumple con los estándares de transparencia, podría derivar en la eliminación del nombre y los símbolos del club.
¿Quién está realmente al mando?
El nombre de Victoriano Cerda, empresario vinculado al club desde años, ha vuelto a surgir en medio de esta operación. Aunque nunca se ha comprobado que Cerda sea el verdadero controlador de Azul Azul, existen rumores de que podría aprovechar el momento de incertidumbre para asumir un rol más protagónico.
Sin embargo, hasta ahora, Clark se mantiene firme en su posición de liderazgo, con el respaldo de su nueva adquisición.
Este giro en la historia de la U pone de manifiesto la falta de claridad y la falta de un control real sobre el club, lo que podría llevar a un nuevo conflicto entre los accionistas y la CMF. El futuro del club está marcado por la incertidumbre, con la comunidad universitaria y los aficionados atentos a cómo se resuelva este complejo rompecabezas.
