Medvedev, el aguafiestas

Imagen del autor

Por Sergio Ried
Actualizado el 13 de septiembre de 2021 - 12:23 pm

Ni Grand Slam ni record de majors ganados fue la penosa cosecha de Novak Djokovic en este US Open 2021. El serbio había dejado escapar la medalla de oro en Tokio pero nadie podría privarlo de saborear la miel que antes habían saboreado Donald Budge en 1938 y Rod Laver en 1962 y 1969: ser el tercer tenista varón en ganar los cuatro Slams en un mismo año calendario. Hasta que apareció en su horizonte el ruso Daniil Medvedev que lo despertó de su sueño derrotándolo en la final del US Open ante 25 enfervorizados neoyorkinos por un contundente y sorpresivo 6-4 6-4 6-4.

Por SERGIO RIED

Esta madrugada en Belgrado, no correrá el champagne ni la cerveza y la Plaza de la Torre Despot Stefan no estará repleta de hinchas de Nole. Los serbios apagaron sus televisores, guardaron sus banderas y se durmieron masticando su decepción y la desazón de no ver a su ídolo en el Olimpo del tenis.

La otra cara de la medalla la ofreció el ruso Daniil Medvedev quien con los DOS MILLONES Y MEDIO DE DÓLARES ganados en la pista, podrá !por fin! regalarle a su esposa el anillo matrimonial que le debía.

Desde el primer punto se pudo ver que éste no sería el mejor partido de Djokovic. Erratico, inseguro y cometiendo errores inusuales, sufrió el quiebre de su saque en el juego inicial, lo que le bastó a ese verdadero frontón que fue el ruso para adjudicarse el set. Nadie se inquietó demasiado porque Nole ya había perdido la primera manga con el japonés Kei Nishikori, con el norteamericano Jenson Brooksby y con el italiano Matteo Berretini y luego había arrasado en las tres siguientes. 

Pero Medvedev no estaba para remontadas y aprovechó el cansancio de la agitadora agenda de su rival, siguió siendo una máquina de devolver y jugando a un nivel superlativo se hizo del segundo set gracias a un solitario quiebre. 

Los rostros del equipo técnico del serbio y la del propio Nole ya demostraban una insoslayable preocupación. La banca de Medvedev en cambio, seguía disfrutando de ese verdadero festival de devoluciones, saques ganadores, drop shots y todo el arsenal que exhibia el inmutable moscovita. 

Así se llegó a la tercera manga con la ventaja del ruso de dos sets a cero. Y casi sin pausa, con una ventaja de 4-0 y luego de 5-1 en el tercero. Hasta que el bullicioso público neoyorkino que quería ver más tenis, logró despertar al serbio y poner una cuta de dudas en el moscovita, quien merced a doble faltas en momentos clave, permitió la remontada de su rival, llegando a un dramático 5-4.

Pero estaba al servicio Medvedev que esta vez no perdonó, dándole estructura a ese 6-4 6-4 6-4 que hoy da la vuelta al mundo y que seguramente no dejará dormir a Djokovic por mucho tiempo.

Gloria inesperada para Daniil Medvedev y frustración eterna para Novak Djokovic que estuvo a un paso de convertirse en leyenda y la desperdició.