La agonía de La Roja en la encrucijada final de Gareca: renovarse o morir

Chile enfrentará a Perú y Venezuela en el intento definitivo de Ricardo Gareca por torcerle la mano a un destino predecible. La última chance de La Roja exige un cambio de sistema y de nombres para resucitar un ciclo mortecino.

Imagen del autor

Por Camilo Rey
Actualizado el 23 de octubre de 2024 - 11:31 am

Foto: ARCHIVO

La Roja tendrá en noviembre la última oportunidad de corregir su paupérrimo rendimiento en las Clasificatorias sudamericanas. En el umbral de las fechas 11 y 12, el equipo nacional es el peor de la tabla, con apenas 5 puntos en diez partidos que registran varios papelones, especialmente la derrota con Bolivia en el estadio Nacional.

Para el entrenador Ricardo Gareca, los encuentros ante Perú en Lima (15 de noviembre) y Venezuela en Ñuñoa (19) representan aquella ficha final del apostador que hipoteca su casa en la ruleta. Y en los próximos días debe realizar acaso su última convocatoria para un ciclo decepcionante, que agoniza sin posibilidad de aplicar la eutanasia deportiva.

Tras las derrotas recientes ante Bolivia y Colombia, Gareca y la dirigencia de la Federación sostuvieron una reunión de urgencia para destrabar la salida del entrenador. El DT no mostró disposición a renunciar y Pablo Milad se estrelló con la imposibilidad financiera de pagar los US$ 13 millones que significa finiquitar un contrato mejor blindado que la defensa de Chile…

La cita fue estéril y como aquellas mascotas que se sacuden y vuelven a caminar luego de un atropello, Gareca se repuso para tomar sus valijas y al día siguiente viajar a Buenos Aires a instalarse en su casa familiar como acostumbró durante el último tiempo.

Quizá el “incendio” detonado por los malos resultados de la Roja aconsejaban ponerse al frente de la emergencia, pero Gareca mantuvo imperturbable su rutina. Intentando justificar los persistentes viajes del seleccionador a su país en plenas Clasificatorias, el propio Milad explicó de forma insólita que “él puede dirigir el trabajo perfectamente desde allá. Acá tiene colaboradores y para eso existe el Zoom”, filosofó el dirigente.

 La Roja: una selección reabierta

Después de desechar a jugadores vigentes de la “generación dorada” Arturo Vidal y Charles Aránguiz, por caso-, en la urgencia del momento Gareca pretende reabrir las puertas de Pinto Durán. Y la medida es riesgosa, porque Vidal ya anticipó que “no estaré en este proceso” y en la actualidad los riesgos superan a las ventajas de una convocatoria.

La Roja necesita renovar algunos nombres, pero fundamentalmente adquirir una idea de juego distinta a la que ya fracasó en la etapa reciente. Cambiar el sistema táctico y lograr una densidad futbolística que le permita sustentar un resultado.

El primer requisito parece más accesible para la Roja, que puede echar mano a nombres que estuvieron en el universo seleccionable antes de la debacle actual. Entre ellos, Mauricio Isla, Matías Catalán, Gabriel Suazo, Eric Wiemberg, Vicente Pizarro, Alexander Aravena, por ejemplo.

Y el caso de un goleador necesita redefiniciones respecto a Edu Vargas: mientras la presión mediática avala el nombre de Fernando Zampedri, en la periferia de esa campaña aparece Steffan Pino, el “Tanque” de Deportes Iquique, con merecimientos y 12 goles en la temporada, así como el improbable retorno de Alexis Sánchez y Ben Brereton. El delantero de Udinese podría debutar a inicios de noviembre, pero su puesta a punto no garantiza que llegue a convertirse en el “salvador” de La Roja.

Como sea, Ricardo Gareca se enfrenta a una encrucijada con final predecible, aunque los “guionistas” de la ficción futbolera sueñan con que se revierta el inexorable ocaso de una selección maltratada por su destino.