Jordania se muere de sed
- El río Jordán, donde Jesús fue bautizado y caminó sobre sus aguas, parece condenado a la sequía total en el lado jordano, mientras las autoridades claman por ayuda internacional.
Foto: Vista aérea del río Jordán, que atraviesa Jordania y Cisjordania. / Shutterstock
Aunque el problema de escasez de agua en Jordania es tan viejo como el reino, en los últimos años el cambio climático ha logrado profundizar la crisis, a tal punto que el famoso y emblemático río Jordán parece próximo a secarse.
Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), Jordania es uno de los países con menos agua en el mundo: sus recursos hídricos renovables anuales son inferiores a 100 metros cúbicos por persona.
Oriente Medio sobresale como la región más vulnerable del planeta. De allí son 14 de los 33 países que tienen más probabilidades de enfrentarse a recortes en el suministro de agua, y ocho podrían sufrir fuertemente la escasez de agua: Jordania, Bahréin, Kuwait, Palestina, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Omán y El Líbano.
“En las zonas urbanas de Jordania, el agua suele estar disponible una vez por semana y menos de una vez cada dos semanas en las zonas rurales, con una frecuencia reducida durante el verano”, indicó Unicef en un informe de este año.
Ante la alarmante situación, el portavoz del Ministerio de Asuntos Hídricos, Omar Salama, dijo que “las causas del problema del agua en Jordania se deben a las desfavorables condiciones meteorológicas y climáticas de los últimos años, además del aumento de la población por los refugiados, que provocó que el consumo de agua superara la cantidad disponible”.
Jordania es el país que acoge más número de refugiados palestinos en el mundo, con más de dos millones oficialmente, en una nación con una población de más de 10 millones de habitantes.
Además, Salama destacó que estos “desafíos” son los que han alentado a Jordania a buscar “nuevas fuentes de agua”, dado que de los pozos subterráneos con los que cuenta, “sólo dos siguen en buen estado”, adujo.
Aparte, en lo que va de 2022 el país vive uno de sus veranos más secos.
Según Salama, para aminorar la crisis el plan que sigue hoy Jordania es, en primer lugar, reducir las pérdidas de agua, que alcanzan aproximadamente un 48% del total de agua consumida, además de ampliar y asegurar fuentes de agua adicionales y descubrir nuevos pozos.
Igualmente, existen tres acuerdos internacionales con Arabia Saudí, Israel y Siria para abastecerse de agua de esos países.
Para Yana Abu Taleb, directora jordana de EcoPaz Medio Oriente, que reúne a ambientalistas jordanos, palestinos e israelíes, el río Jordán “es una víctima del conflicto, víctima de la gente. Es lo que le hicimos como pueblo, básicamente, y ahora, sumado a todo eso, es una víctima del cambio climático”.
Durante años, EcoPeace ha dicho que la cuenca inferior del río Jordán está particularmente amenazada por décadas de desvío de las aguas del río y de sus afluentes para la agricultura y otros usos, y por la contaminación.
“La contaminación que ingresa al río proviene de los lados jordano, palestino e israelí, y un poco también de Siria que, aunque no tiene acceso al río, construyó represas en la subcuenca del río Yarmouk, que es parte de la cuenca del río Jordán”, explica Gidon Bromberg, director israelí.
Se estima que la disminución del suministro de agua y el aumento de la población reducirán a la mitad el uso de agua per cápita en Jordania a finales de este siglo. Sin intervención, pocos hogares en la nación árida tendrán acceso a 40 litros de agua corriente por persona y día.
Los vecindarios de bajos ingresos serán los más afectados, ya que el 91 por ciento de los hogares recibirán menos de 40 litros diarios durante 11 meses consecutivos al año para el 2100.
La profundización de la crisis se debe al cambio climático, el crecimiento de la población, el aumento del uso del agua, los impactos demográficos y la mayor competencia por el agua entre países fronterizos, según un estudio del Instituto Woods para el Medio Ambiente de Stanford.
En Jordania, los caudales en el sistema fluvial más grande de la región, el Jordán-Yarmouk, han disminuido como resultado del desvío río arriba en Israel y Siria. Los niveles de las aguas subterráneas en algunas áreas han caído más de un metro por año, y un acuífero importante a lo largo de la frontera de Jordania con Arabia Saudita es sobreexplotado a ambos lados de la frontera.
¿La solución? Para los científicos, sólo hay dos disponibles: la desalinización de las aguas del Mar Muerto y una purificación “atómica” de aguas subterráneas.
El profesor de Agua Subterránea y Calidad del Agua de la Universidad de Jordania, Elías Salama, criticó “la falta de compromiso del gobierno” con las estrategias hídricas, y afirmó que “la única solución y la más segura para Jordania es la desalinización del agua del mar”.
Hay, también, una nueva unidad de tratamiento de las aguas subterráneas, desarrollada con el apoyo del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), y que empezará pronto a abastecer agua potable de gran calidad a miles de hogares en la gobernación de Áqaba, en la punta meridional del país.
El sistema experimental de tratamiento, el primero de su clase en Jordania, elimina los radionucleidos naturales de las aguas subterráneas, lo que permite a la Autoridad del Agua de Jordania (WAJ) sacar el máximo partido a acuíferos que antes no se utilizaban y aliviar la tensión a la que están sometidas las fuentes de agua existentes.
Son los únicos caminos para que el país no quede sumido en un estado de “pobreza hídrica extrema”.
