Isapres a la baja por fuga de afiliados a Fonasa

Las Instituciones de Salud Previsional cerraron 2025 con unos 840 mil beneficiarios menos que en 2020. El mayor flujo migratorio fue de afiliados de 35 a 44 años.

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Por Cristián Carrión
Actualizado el 5 de febrero de 2026 - 10:00 pm

Las cifras son claras: cada vez más afiliados dejan las isapres para recalar en Fonasa. Foto: ARCHIVO (REFERENCIAL)

El sistema de Instituciones de Salud Previsional (isapres) continúa en retroceso y consolida una contracción que ya no parece coyuntural. Al cierre de diciembre de 2025, el número de beneficiarios vigentes llegó a 2.517.305, de acuerdo con datos de la Superintendencia de Salud. Eso marca una tendencia a la baja que se manifiesta hace cinco años.

En 2020, las isapres concentraban 3.357.566 afiliados. La comparación revela una pérdida acumulada de 840.261 personas, equivalente a una disminución cercana al 25 por ciento. Más que un ajuste puntual, las cifras dan cuenta de una contracción estructural del seguro privado de salud.

Mercado concentrado

Del total actual, 1.557.693 corresponden a cotizantes (quienes financian directamente los planes), mientras que 959.612 son cargas. Entre los cotizantes, los trabajadores dependientes son cerca del 80%, seguidos por pensionados, afiliados voluntarios e independientes.

La disminución no se distribuye de forma homogénea. Cuatro aseguradoras -Colmena, Banmédica, Consalud y Cruz Blanca- concentran el 78,2% de los beneficiarios, reforzando un escenario de alta concentración. A nivel regional, la Región Metropolitana agrupa el 61,8% de los afiliados, con más de 1,5 millones de personas.

Más fugas que entradas

Durante 2025 se registraron 170.363 nuevas incorporaciones. Pero los contratos terminados fueron 210.766, lo que dejó un saldo negativo superior a 40 mil afiliados en el año. 

El 79% de las salidas obedeció a decisiones voluntarias, principalmente migraciones hacia Fonasa.

El mayor éxodo se produjo en el tramo de 35 a 44 años, considerado estratégico por su alta participación laboral y capacidad de financiamiento. 

Con esto, las isapres no solo reducen su tamaño: también ven debilitado el núcleo que sostiene su modelo económico.