Gira de La Roja por Asia: lo más destacable es el optimismo de Eduardo Berizzo
Tras dos derrotas y un empate –los penales fueron sólo una definición- y sin mucho que rescatar en lo individual y colectivo, al cabo lo que queda es la positiva visión del técnico de la Selección, en el inicio de un nuevo proceso.
Por SERGIO ANTONIO JEREZ
Está claro que el objetivo no era, ni mucho menos, conseguir buenos resultados. Menos con un grupo que poco se conocía en la interna, con un nuevo entrenador, que no participó en la convocatoria porque aún no había sido contratado, y ante tres rivales que, al contrario de La Roja, sí clasificaron al Mundial de Qatar.
Es verdad que ganando se hace más fácil mejorar lo hecho, pero no siempre el buen resultado evidencia los problemas que hay que corregir y, puntualmente en un seleccionado nacional, establecer si los nombres citados eran los correctos.
Lo dijo Eduardo Berizzo tras el empate sin goles con Ghana: «El balance final tiene que ver con el descubrimiento de algunos futbolistas que confirmamos en esta gira. Encontramos jugadores que pueden acoplarse a la idea que queremos, tenemos que seguir trabajando, encontrar nuestro desarrollo de juego».
Lo cierto es que las conclusiones están, como debe ser, en la cabeza del director técnico. Lo demás es sacar conclusiones desde afuera, tratando de ser lo más equilibrado y objetivo posible.
Primero veámos lo colectivo. Con tan pocos entrenamientos –recordemos que Berizzo se subió al avión a última hora, cuando perfectamente pudo asumir al regreso de Asia- no era mucho lo que, en lo que se refiere a una idea de juego, podía inculcar en un grupo donde había varios que se conocían casi nada y otros, sencillamente nada. Se vio, en algunos pasajes, la intención de presionar arriba, pero eso requiere un trabajo táctico que no se consigue en un par de días. La mecanización de movimientos para instaurar una forma de jugar se alcanza con mucha práctica. Y eso, por el tiempo que había, era impensable.
“Debemos seguir desarrollando la idea y jugando a nuestra idea. Esta gira significó sobreponerse a muchas dificultades, muchas bajas el día antes de partido, como éste, donde tuvimos que modificar el dibujo. Esta es la línea que hemos mostrado y dirigido, así será. Todos deben subirse a la idea para estar hoy y en el futuro», explicó Berizzo.
En lo individual, poco para rescatar, hay que ser sinceros. Y lo dijo el propio técnico tras el último compromiso en Osaka. «No priorizamos resultados, sí agregar futbolistas a la idea de juego. Algunos fueron una buena noticia, con otros debemos seguir insistiendo. Jugamos tres partidos con selecciones mundialistas y han sido una buena vara para saber dónde estamos con un equipo joven que se sobrepuso a dificultades”.
El lo positivo, el seleccionador rescató el compromiso. “Quería dar mi primer paso en el conocimiento de futbolistas y ahora comienza el trabajo de aumentar el nivel, crecer con el roce internacional».
Entonces, más allá del análisis de la lista de jugadores y sus rendimientos, queda, como lo más rescatable, la visión optimista de Berizzo.
En cuanto a nombres, hubo tres debutantes absolutos: Nayel Mehssatou, que cumplió 20 años en abril, y que recién comienza su carrera en primera división en Bélgica, hijo de padre marroquí y madre chilena; Alex Ibacache, lateral izquierdo de Everton, de 23 años, y Darío Osorio, volante de 18 años, y considerado uno de los canteranos con más futuro en Universidad de Chile. De los tres, el que sumó más minutos fue Mehssatou y, desde el punto de vista de su rendimiento, no defraudó. Por su edad, promete. Ibacache alternó buenas y malas, como su expulsión ante Corea del Sur. Y Osorio estuvo pocos minutos en la cancha, pero mostró personalidad y movimientos tácticos interesantes de tomar en cuenta.
El resto ya tenía experiencias con la camiseta roja. Cumplió con creces el arquero Sebastián Pérez –tuvo varias tapadas notables en el único partido que jugó, ante Ghana-, quien, junto a Fernando de Paul, que jugó contra los coreanos, y Zacarías López, titular ante Túnez, dan cierta garantía a la banca técnica.
Destacable lo de Benjamín Kuscevic, plausible la vigencia de Gary Medel como único referente de la Generación Dorada en esta citación y que cumplió con lo suyo, al igual que Ben Brereton en el ataque, tal vez lo más criticable en este instante: La Roja lleva cinco partidos sin marcar un gol.
Poco para entusiasmarse, más bien para preocuparse. Es verdad que hubo bajas de última hora que se hicieron sentir: con covid Esteban Pavez, Marcelino Núñez y Gonzalo Tapia, lesionados Pablo Parra y Jean Meneses y descartados otros que estaban en la nómina inicial y que pudieron darle otro rostro a un conglomerado tan diverso.
Tal vez la conclusión más rotunda es que, por ahora, varios integrantes de la Generación Dorada siguen siendo insustituibles. No hay quién, en este momento, por cierto, le pueda quitar el puesto a Claudio Bravo, Alexis Sánchez, Arturo Vidal y Charles Aránguiz. Acompañarlos bien quizá. Habrá que verlo.
