El año en que la crisis climática mostró su peor cara

Sequías, inundaciones y huracanes dejan su marca en un 2024 devastador, mientras expertos advierten que las pérdidas económicas serán irreparables si no se toman medidas urgentes.

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Por El Ágora
Actualizado el 31 de diciembre de 2024 - 7:30 pm

España vivió una de sus peores tragedias, con severas inundaciones. Foto: ARCHIVO

El año 2024 quedó profundamente marcado por los efectos devastadores del cambio climático. Fenómenos extremos como DANA, inundaciones y ciclones causaron estragos a nivel mundial, dejando un saldo de destrucción y muertes.

En España, el año cerró con el impacto mortal de una DANA en la Comunidad Valenciana, atribuible al calentamiento global. “Una atmósfera más cálida retiene más vapor de agua, lo que seca los suelos y ecosistemas. Y eso sucede en todo el mundo”, señala Fernando Valladares, científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España. Las víctimas fatales llegaron a 155 personas.

Fenómenos extremos

Con un Mediterráneo que alcanzó temperaturas récord durante el verano, Valencia experimentó lluvias torrenciales de hasta 772 litros por metro cuadrado en un solo día.

Jorge Olcina, profesor de Climatología en la Universidad de Alicante, explicó: “Ese calor significa transferencia de energía, formaciones nubosas que descargan grandes cantidades de agua en poco tiempo”.

El incendio de febrero dejó 137 muertos en Viña del Mar, Quilpué y Villa Alemana.

A nivel global, los estragos del clima no han dado tregua. Brasil y Kenia enfrentaron graves inundaciones, mientras que incendios devastadores arrasaron Canadá y Chile. Imposible olvidar el megaincendio en la región de Valparaíso, que dejó daños millonarios y 137 muertos.

En tanto, Japón y Estados Unidos sufrieron ciclones y huracanes que dejaron millones de desplazados. La Amazonia, por otro lado, vive su peor sequía histórica.

Acuerdo de París: desafío incumplido

El objetivo establecido en el Acuerdo de París 2015, de mantener el calentamiento global por debajo de los dos grados, parece cada vez más lejano. En 2024, las emisiones de gases de efecto invernadero aumentaron, impulsadas por el consumo de gas natural y petróleo. “Estamos sobrepasando el nivel de seguridad térmica que nos habíamos fijado”, advierte Valladares.

El mundo realiza avances significativos hacia un modelo energético más sostenible. Sin embargo, las emisiones de CO2 siguen en aumento, principalmente por el sector transporte y la lenta adopción del vehículo eléctrico. “Debemos profundizar en el cambio de modelo energético”, subraya Olcina.

La crisis climática no sólo amenaza al medioambiente, sino también a la economía. Un reciente estudio advierte que para 2049 las pérdidas globales por la crisis podrían alcanzar el 19% de los ingresos mundiales.

Valladares concluye: “Reducir emisiones es la inversión más segura frente a las graves pérdidas que causa el cambio climático”. El mensaje es claro: el clima da señales contundentes, y las medidas deben ser inmediatas.