Caso Cobra: denuncian encubrimiento y corrupción
El diputado Roberto Celedón acusó a la empresa Blumar y a la tripulación del Cobra de ocultar información sobre la colisión que costó la vida a siete pescadores artesanales. Los marineros rechazan las imputaciones y hablan de manipulación de pruebas.
La polémica volvió a encenderse, tras la difusión de audios y videos que apuntarían a que la tripulación del Cobra sí tuvo conocimiento de la colisión que hundió a la lancha Bruma.
El diputado Roberto Celedón (independiente) afirmó que los registros evidencian un encubrimiento deliberado. “Aquí se ha mentido intencionadamente, a sabiendas, y eso es corrupción. La mentira es corrupción”, declaró con dureza.
En el centro de la controversia
El parlamentario recordó que el informe de la Directemar ya contenía un audio del capitán del “Cobra” en el que reconocía haber embestido a la “Bruma”.
A esto se suman imágenes que, según Celedón, confirman que los tripulantes percibieron señales luminosas de la lancha sin detenerse a socorrer. Para él, esto configura un acto grave tanto en lo jurídico como en lo ético.
Celedón fue más allá y responsabilizó a Blumar, la empresa propietaria del “Cobra”, de haber presionado para ocultar la verdad. “La sociedad y, sobre todo, las familias de las víctimas exigen justicia. No se puede pretender un acuerdo reparatorio basado en la mentira”, sostuvo, pidiendo excluir a la compañía de las concesiones pesqueras por falta de probidad.
La historia del vigía
El diputado también aludió a la muerte del vigía Sanhueza, cuyo cuerpo fue hallado tras desaparecer durante la investigación.
“Quizá prefirió morir antes que mentir. No quería cargar con la culpa de siete vidas ni ser parte de un encubrimiento”, reflexionó.
A través de una declaración pública, la tripulación del “Cobra” negó las acusaciones y cuestionó la legalidad de las filtraciones. Aseguraron que las frases difundidas como “pasar por arriba” o “pisar” corresponden a jerga pesquera usada para ubicar cardúmenes y no al accidente. “Se ha intentado tergiversar nuestro lenguaje para hacer creer que actuamos con dolo, lo que rechazamos categóricamente”, expresaron.
El caso continúa abierto y mantiene enfrentados a familiares de las víctimas, autoridades, la empresa Blumar y los marineros involucrados. La exigencia de verdad y justicia sigue marcando el curso de una investigación que destapó uno de los episodios más oscuros de la pesca industrial en Chile.
