Ejercicio: un aliado eficaz contra la ansiedad y depresión

Estudios revelan que moverse con frecuencia mejora el ánimo, fortalece el cerebro y puede ser tan efectivo como algunos fármacos.

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Por Cristián Carrión
Actualizado el 21 de julio de 2025 - 2:59 pm

El ejercicio no sólo sirve en lo físico, también es importante en lo anímico / Foto: ARCHIVO

En el mundo de los tratamientos para la salud mental, pocas recomendaciones cuentan con tanto consenso como el ejercicio físico. A diferencia de algunos medicamentos o terapias que pueden tener efectos limitados según cada persona, la actividad física regular ha demostrado ser beneficiosa en la gran mayoría de los casos, sobre todo frente a cuadros de ansiedad y depresión leve o moderada.

Diversos estudios indican que rutinas constantes de movimiento —idealmente entre 45 minutos, tres a cinco veces por semana— pueden ser tan efectivas como ciertos antidepresivos, y aún más cuando se combinan ambas estrategias. No se trata sólo de correr o levantar pesas: caminar alrededor de la cuadra ya es un primer paso potente. «¿Servirá este paseo?», plantea la investigadora Jennifer Heisz. Su respuesta es categórica: «Sí, hará mucho más de lo que crees».

Lo que ocurre en el cerebro cuando te ejercitas

El impacto del ejercicio va más allá del ánimo momentáneo. La ciencia ha comprobado que mejora funciones clave del cerebro, como la circulación sanguínea, la plasticidad neuronal y la respuesta frente al estrés. Además, durante la actividad física se liberan neurotransmisores como dopamina, serotonina y endorfinas, conocidos por generar bienestar y placer.

El profesor Mazen Kheirbek, del Instituto Weill de Neurociencias de la Universidad de California, afirma que moverse con constancia puede incluso modificar físicamente el cerebro, al fomentar el nacimiento de nuevas neuronas en el hipocampo, zona clave para el manejo del estado de ánimo y la memoria. Esto es especialmente relevante, ya que personas con depresión prolongada suelen presentar un hipocampo más reducido.

Una herramienta accesible y poderosa

Más allá de los efectos clínicos, el ejercicio también ayuda a establecer rutinas saludables, regular el sueño, aumentar la autoestima y crear espacios de desconexión mental. No requiere recetas, costosos tratamientos ni equipos especiales: solo la voluntad de empezar, aunque sea con pequeños pasos.

En un contexto donde la salud mental es cada vez más prioritaria, moverse puede ser una forma silenciosa pero poderosa de resistir, sanar y avanzar.