Carpas invaden lagunas y alteran frágil ecosistema

Su impacto va más allá de lo ornamental: estas especies invasoras degradan el agua, remueven vegetación y desplazan fauna nativa, advirtió un académico de la UCSC ante el aumento de su presencia en cuerpos urbanos.

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Por El Ágora
Actualizado el 6 de julio de 2025 - 9:43 pm

Las carpas perjudican el ecosistema y lo sufren los peces más pequeños / Foto: ARCHIVO

La reciente aparición de carpas comunes en la laguna Tres Pascualas de Concepción reavivó la preocupación por la proliferación de especies exóticas en ecosistemas urbanos. El hecho fue expuesto luego de que un ciudadano extranjero fuera sorprendido pescando en ese cuerpo de agua, una actividad expresamente prohibida por ordenanza municipal.

Sin embargo, el problema de fondo, según advierten especialistas, va más allá del acto puntual: la presencia de la Cyprinus carpio representa una seria amenaza ecológica.

El daño invisible: remueven sedimentos, consumen algas

El Dr. Guillermo Herrera, académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), explicó que las carpas alteran radicalmente los ecosistemas donde se instalan. “No entregan servicios ecológicos. Sólo se benefician a sí mismas y perjudican al resto de las especies que comparten el espacio”, precisó.

Una de sus principales acciones destructivas tiene relación con la alimentación: al consumir vegetación acuática fundamental como las algas, provocan turbidez y remoción de sedimentos. Esto reduce los niveles de oxígeno en el agua, generando un entorno hostil para peces nativos y otras formas de vida acuática que dependen de un ecosistema equilibrado.

Efecto invasor: desplazan a la fauna nativa

Además de afectar la calidad del agua, estas especies invasoras alteran la estructura del fondo lagunar, eliminando plantas que sirven de refugio y alimento para peces más pequeños. “Son conocidas por su capacidad de arrasar con toda la vegetación. Con ello, impiden el desarrollo de otras especies más delicadas y propias del lugar”, subrayó el académico.

Aunque algunas personas defienden su permanencia por motivos estéticos, Herrera advierte que en entornos urbanos con escasos cuerpos de agua, no se puede dar espacio a especies que degradan su equilibrio ecológico. “El valor ornamental nunca puede estar por sobre la salud del ecosistema”, sentenció.

El caso de la laguna Tres Pascualas no es aislado. La expansión de carpas en otras lagunas del país exige atención y medidas concretas para proteger lo poco que queda de biodiversidad acuática en zonas urbanas.