Operación Atacama: cómo llegaron a Italia los cactus chilenos robados
En el árido desierto de Atacama, un cactus chileno de crecimiento lento y resistente se ha convertido en el protagonista de una operación internacional sin precedentes. La historia de su tráfico ilegal en Europa destapa un nuevo enfoque judicial en la protección de la biodiversidad.
En el corazón del desierto de Atacama, uno de los lugares más áridos del planeta, los cactus Copiapoa sobreviven gracias a la niebla vespertina, conocida como camanchaca.
Este grupo de especies únicas, que crece sólo un centímetro al año, ha captado la atención de coleccionistas internacionales debido a su rareza y resistencia.
Un negocio oculto en Italia
La historia del tráfico ilegal de estos cactus dio un giro sorprendente cuando en 2013, las autoridades italianas interceptaron un envío sospechoso de 143 cactus con documentos falsificados que se dirigían a la casa de Andrea Piombetti, un reconocido coleccionista de cactus en Italia. Este hallazgo desató una investigación que reveló la magnitud del comercio ilícito, con más de mil ejemplares confiscados.
Victoria judicial para la biodiversidad
El proceso judicial, denominado «Operación Atacama», culminó en enero de 2025 con una sentencia histórica contra Piombetti y su cómplice Mattia Crescentini.
A pesar de que el caso se prolongó durante años y se estancó en varias ocasiones, el tribunal italiano emitió un fallo ejemplar que no sólo castigó el robo de especies protegidas, sino que también reconoció el daño causado a la naturaleza misma.
Repatriación de los cactus robados
Como parte de la resolución del caso, más de 800 cactus fueron devueltos a Chile, donde actualmente se encuentran en un invernadero administrado por la Corporación Nacional Forestal (Conaf).
Sin embargo, las plantas no podrán ser reintroducidas en su hábitat natural debido a la falta de registros de sus ubicaciones originales, lo que abre nuevas posibilidades para investigaciones genéticas y de conservación.
Un precedente para la justicia ambiental
El juicio también marcó un hito en la protección de la biodiversidad. Por primera vez, un tribunal reconoció que el hecho no sólo violaba la ley, sino también el derecho natural de las especies a existir sin ser destruidas.
Expertos en biodiversidad celebran este avance, que podría sentar las bases para futuras acciones legales contra el tráfico de vida silvestre.
