Blanco y Negro cree que Colo Colo es un “equipazo”
Desprovisto de figuras y jugando fecha a fecha peor, la regencia del “Cacique” hizo muy poco -casi nada- por mejorar aunque fuera en parte la mediocridad de un plantel conformado por cracks que hace rato vienen de vuelta, jugadores del montón y una pléyade de muchachos jóvenes carentes casi por completo de condiciones.
Se cerró el libro de pases para el segundo semestre y Blanco y Negro, salvo la incorporación del volante argentino Iván Rossi (toda una incógnita), no hizo uso de la cláusula reglamentaria que le hubiera permitido sumar otros dos refuerzos.
Ello lleva a pensar que el supuesto interés por Leonardo Valencia, ex volante de Palestino, Wanderers y la U, actualmente jugador de Botafogo, fue sólo un volador de luces más de los tantos que lanzan al aire estos usurpadores de Colo Colo. Porque así como se dijo que entre Blanco y Negro y Botafogo estaba todo prácticamente acordado, incluido por supuesto el conforme del jugador, que no viene siendo desde hace tiempo titular, de la noche a la mañana se diluyó lo que parecía un hecho.
O al menos anunciado como tal.
La versión -no confirmada por fuentes oficiales- es que fue una descomunal frescura del representante del jugador -Fernando Felicevich-, quien hundió cualquier posibilidad de que el negocio se concretara. De acuerdo a esos trascendidos, el hombre que maneja las carreras de Alexis Sánchez y Arturo Vidal -entre otros muchos cracks- le habría hecho saber a Blanco y Negro que, en 2020, él podría hacer valer la cláusula de salida de Valencia para ponerlo en el club que estimara conveniente.
En otras palabras, y de ser efectiva esta versión, Blanco y Negro podría invertir una respetable suma para, a fin de temporada, quedarse con las manos poco menos que vacías.
¿Cuál era el valor de esa cláusula? Quinientos mil dólares. En todo caso, una cifra que tampoco está confirmada.
Cierto o no, el hecho es que la hinchada alba, que ve con frustración y amargura que el equipo no da el tono ni siquiera en la modestísima competencia casera, sabe que a partir de ahora tendrá que conformarse con un cuadro conformado por jugadores mayoritariamente mediocres, viejos cracks que hace rato vienen de vuelta y elementos jóvenes que, con un pretencioso cartel de “promesas”, dejan fecha a fecha la certeza de que -salvo un milagro-, nunca abandonarán tal condición.
Son estos muchachos, para decirlo gráficamente, “jugadores de pijama”. Es decir, con suerte sirven para la casa. De plano internacional, ni hablar. Desde que llegó Blanco y Negro a usurpar el club a sus socios e hinchas, estos sinvergüenzas aventureros han sido incapaces de producir ni siquiera remotamente un clon de un Arturo Vidal, un “Mago” Valdivia, un “Mati” Fernández o un Claudio Bravo, sólo por nombrar a algunos de los más destacados que saltaron al primer plano cuando Colo Colo era un club libre.
Caída la opción de Leonardo Valencia, se nos dice que también se cayó el Plan B: el regreso de Matías Rodríguez desde los Pumas de la UNAM de México.
¿Habrá existido realmente el interés por repatriar a un jugador que en lo poco que estuvo le fue utilísimo a Colo Colo? Y que sin duda le habría vuelto a aportar al “Cacique” todo eso de lo que hoy carece: velocidad y habilidad por las bandas para resolver el puzle que le plantean siempre los rivales.
Porque a estas alturas está claro que el peruano-uruguayo Costa es un fiasco absoluto, que Mouche insinuó en las primeras fechas para luego quedarse y que los otros delanteros que posee Salas, como Parraguez, Vilches y Morales, aparte de ser bastante limitados carecen de habilidad para expedirse bien por las bandas. (“Y por el centro tampoco”, sé que diría un amigo periodista tan certero como chusco).
¿Bolados? Tampoco existe. Creo que, aunque se vino hace un par de años desde Antofagasta, todavía no llega al Monumental. Algunos dicen que, el año pasado, algo lo vieron en San Carlos.
El mediocre panorama albo, si se da la lógica, no tiene por dónde cambiar.
Futbolísticamente hablando, carece de juego y figuras para clasificar a alguna copa internacional. Y si como producto de lo rasca que es nuestro torneo llegara a conseguirlo, habría que desde ya ir preparándose para un nuevo papelón.
Sea en la Copa Sudamericana o, con mayor razón todavía, en la Copa Libertadores.
Más allá de que la figura del “representante” en el fútbol sea un producto más (por cierto despreciable) de los enjuagues y la corrupción que hoy predominan en el ambiente, no cabe duda de que Blanco y Negro demostró, una vez más, su absoluta incompetencia.
Ninguna directiva seria (aunque estos son sólo regentes), deja todo para última hora, cuando ya antes del receso de Copa América estaba claro que Colo Colo era un equipito extremadamente sobre valorado. Y con un plantel tan pobre, que ni siquiera luego que le decretaran la fraudulenta quiebra, había sido tan escaso en jugadores de verdadero nivel.
¿Tiene hoy Colo Colo un Espina, un Neira, un Riffo, un “Kalule” Meléndez? La respuesta es tan obvia como rotunda: No.
Estas cosas, de existir un genuino interés por reforzar e intentar mejorar un equipo de pacotilla, se hacen con tiempo, además de dinero, por cierto. Pero está visto que los actuales regentes, aparte de llorar permanentemente por una supuesta escasez de recursos, se creen tan eficientes y capaces como para arreglar en pocos días negociaciones que a veces tardan semanas.
Guardando las proporciones, ¿no se han enterado, zopencos, de lo que ha costado sacar a Neymar de París Saint Germain, o a Alexis del Manchester United?
Nada, por cierto, garantizaba que Valencia o Rodríguez se iban a transformar en figuras albas. Que, con ellos en el equipo, Colo Colo se iba a transformar en una maquinita imparable.
Pero cualquiera que tenga al menos una mínima idea de fútbol tendrá que convenir que, tanto Valencia como Rodríguez, hasta con unos tragos en el cuerpo (por no decir curados, que suena tan feo), son bastante mejores que los pataduras de que hoy dispone Mario Salas.
Un Mario Salas que, de aquí y hasta fin de temporada, sabe que tendrá que pasar por la tortura de arar con los bueyes que tiene. Y hacer partícipe de esa tortura a la fiel hinchada alba.
Un panorama que, por cierto, tiene muy poco de propicio. Porque con lo que hoy tiene, Colo Colo está para ubicarse sólo en la medianía de la tabla.
