Columna de Sergio Gilbert: Universidad de Chile y el titular de la crisis
Una anécdota sirve para dejar en claro la importancia que reviste la utilización del nombre de la Universidad de Chile y de las consecuencias que ello trae. Y que es deber de la propia casa de Bello velar porque ese nombre no sea vinculado a situaciones que atentan contra su bien ganado prestigio.
Hace algunas décadas, en los años 90 del siglo pasado para ser más rigurosos, Jaime Lavados, quien en esa época era rector de la Universidad de Chile, casi de fue de espaldas al pasar por un kiosco cercano a la Casa Central y ver un titular del diario La Segunda que decía con letras rojas: Crisis en Universidad de Chile.
Lavados, por un instante, transpiró helado, pensando que se habían tomado alguna facultad o que había habido alguna renuncia masiva de profesores. Pero no. A los pocos segundos, se dio cuenta de que el titular aquel no se refería a la emblemática casa de estudios, sino al equipo de fútbol que vivía momentos angustiantes en lo deportivo.
La importancia del nombre
La anécdota sirve para dejar en claro la importancia que reviste la utilización del nombre de la Universidad de Chile y de las consecuencias que ello trae. Y que es deber de la propia casa de Bello velar porque ese nombre no sea vinculado a situaciones que atentan contra su bien ganado prestigio.
Hoy parece ser el momento en que debiera accionarse ese resguardo. Y tiene las herramientas para hacerlo.
La concesionaria Azul Azul S.A, cuyo origen como tal y no como Sociedad Anónima Deportiva, tuvo que ver por una intervención a última hora de políticos liderados por Albero Espina, logró mantener la marca Universidad de Chile -su nombre y los símbolos que lo representan- dándole a la casa de estudio dos caramelitos: participación en el directorio de la S.A.D. (dos representantes) y un royalty anual por el uso de ese nombre y símbolos.
Lo que se presta se puede quitar
El contrato suscrito por la Universidad y Azul Azul, que comenzó regir el 15 de mayo de 2017, si bien estipula la exclusividad del derecho que se confiera a la sociedad concesionaria para usar el nombre y el empleo de los símbolos correspondientes, también señala claramente cuáles son las causales para que la casa de estudios le quite aquella exclusividad: “Insolvencia o quiebra de la sociedad concesionaria”, “fusión o división de la sociedad concesionaria, sin el consentimiento de la Universidad de Chile” o, y quizá la que hoy podría aplicarse, cuando el nombre y los símbolos utilizados por la concesionaria sean “de una manera tal que atente contra los principios y valores” de la Universidad.
De acuerdo a esto, y ante la decisión de la Comisión de Mercado Financiero (CMF) de revocar la autorización para el funcionamiento de Sartor AGF, la administradora general de fondos que poseía la mayoría del paquete accionario de Azul Azul, y de las consecuencias que ello ya ha traído (renuncia de dos directores de la concesionaria y toma de control poco claro de Michael Clark), la Universidad tiene en sus manos tomar la decisión de quitarle a Azul Azul el uso del nombre y los símbolos de la Universidad, “sin más trámite que el envío de una carta certificada al representante de la Sociedad Concesionaria”, como se expresa en el contrato entre la Universidad y Azul Azul.
Ello porque, evidentemente, se está en presencia de un manejo empresarial al menos poco claro y que ha puesto el nombre de la U en el centro de esa dudosa conducción.
¿Intervendrá la Universidad? ¿Saldrá a defender su nombre?
Parece que no está en los planes inmediatos.
Una tibia respuesta
Por ahora, sólo ha habido devaneos por parte de la casa de estudios.
De hecho, Héctor Humeres, director de la sociedad anónima a nombre de la Universidad de Chile, señaló hace algunos días en Radio Cooperativa que la rectora Rosa Devés “está analizando el tema y está preocupada por la auditoría de la CMF a Sartor. Pero hay que ser prudente pues aquí no se puede disparar al voleo”.
Inconsistente respuesta. Pareciera ser que el royalty que recibe la Universidad pesa hoy más que los principios instaurados por Bello.
De ser así, ahora sí el rector Lavados tendría que haberse preocupado por el titular aquel…
