Códigos en el fútbol, una cuestión de conveniencia

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Por Matías Alcántara
Actualizado el 15 de marzo de 2019 - 6:51 pm

El que Alfredo Arias tuviera un arreglo con la dirigencia de Azul Azul cuando Frank Kudelka aún era el entrenador del primer equipo no es algo nuevo. A fines de 2015, Sebastián Becaccece no sólo tenía un acuerdo para ser el futuro entrenador de la U estando Martín Lasarte todavía en el cargo, sino que el ahora técnico de Defensa y Justicia fue más allá: se reunió con algunos integrantes del plantel para comenzar a impregnarles su estilo de juego. Algo que a todas luces es considerado una falta ética, especialmente en un deporte como el fútbol que está plagado de códigos y cuánta cosa que han inventado los protagonistas para protegerse en una actividad que despierta tantos intereses. Códigos que dentro de una cancha muchas veces no existen a la hora de querer sacar ventaja, por ejemplo, cuando se pide la concesión de un lateral sabiendo que le corresponde al rival.

Esa misma falta de ética, o por lo menos de criterio, se ha apreciado en otros escenarios, específicamente en el de las comunicaciones, donde cada vez se ven más ex futbolistas con micrófonos. Y hay algunos que se han consolidado como buenos comunicadores sabiendo capitalizar sus vivencias para enseñar. Pero es importante que todos actúen con criterio frente a determinadas situaciones, cuestión que no siempre se ha dado en el último tiempo.

Por ejemplo, el 21 de abril de 2018 Héctor Tapia no tuvo ningún reparo en comentar el partido entre Colo Colo y Temuco a través del CDF, sabiendo que sería el próximo técnico del equipo que lo vio nacer futbolísticamente. Incluso en una entrevista posterior al encuentro Esteban Paredes prácticamente le dio la bienvenida. Tres días más tarde Tito fue oficializado como entrenador en Macul.

¿Qué tiene de malo? Para algunos nada. Pero el criterio sin duda que aconsejaba la inhabilitación. ¿Cómo un comentarista puede ser objetivo al analizar para todo el país el desempeño de determinado jugador si sabe que en un par de días será su entrenador? ¿Cómo va a decir que el equipo tiene problemas en algún sector de la cancha, o que el plantel está mal conformado si es que a la semana siguiente será él quien estará al frente.

Otro ejemplo de escaso criterio lo podemos encontrar en un referente de la U. Antes de la llegada de Frank Kudelka, uno de los entrenadores que presentó un proyecto para llegar al CDA fue Sergio Vargas, ídolo Azul como futbolista y que también ocupó la gerencia deportiva del club, cuyo paso se recuerda por haber traído en 2007 a su amigo Salvador Capitano. Mientras la dirigencia tomaba la decisión, el comentarista -con mucho criterio- decidió no referirse a la Universidad de Chile. Luego, sin embargo,  Superman -o Súpertenor, en su faceta de analista deportivo-, no tuvo ningún inconveniente en criticar hasta el último día el trabajo de Frank Darío, el mismo técnico que fue elegido para el cargo que Bernabé quería ocupar.  Era evidente que los resultados de Kudelka no eran los esperados, pero no queda bien que el comunicador que postuló a su puesto, y que perdió la pulseada, lo tirara a partir.

¿Otro ejemplo? Sebastián González también presentó un proyecto en Colo Colo, pero no para ocupar la banca, sino que la gerencia deportiva, cargo que finalmente se le asignó a Marcelo Espina, que como «Chamagol» también es referente del club. Pero cuando los refuerzos no llegaban el ex goleador no se inhabilitó para cuestionar la gestión del Calamar, lo mínimo que se podría esperar cuando existen (o existieron en algún momento) intereses creados.

Podemos concluir entonces que los códigos en el fútbol son escudos de protección que sólo sirven cuando conviene.