La disciplina belga le ganó al talento brasileño: 2-1

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Por Eduardo Bruna
Actualizado el 6 de julio de 2018 - 6:43 pm

En sorpresiva desventaja de 2 a 0, el “Scratch” se jugó entero por cambiar su suerte y lograr el paso a semifinales. Puso temple, temperamento y fútbol, pero pese a descontar no le alcanzó y debió conformarse con la idea de que el Hexa deberá seguir esperando.

En un partido vibrante, de lo mejor que se ha visto en Rusia 2018, Bélgica supo ponerse a la altura de las circunstancias para derrotar por 2 a 1 a Brasil y, de esa forma, eliminar a quien aparecía como el gran favorito para lograr su sexta corona del mundo.

El mérito del cuadro belga es doble si se considera que al frente tuvo a un “Scratch” que vendió cara su derrota, que dominó sin contrapeso durante toda la segunda etapa y, a pesar de sus dificultades que significaba romper el murallón rojo, supo procurarse un par de oportunidades de gol claras, que bien pudieron cambiar el destino del encuentro.

Para decirlo pronto, esta vez pudo más la disciplina belga, el generoso esfuerzo de todos, que el talento de un Brasil que, más allá de su derrota, dolorosa por todo lo que significaba, no puede reprocharse nada.

En esta hora de comprensible tristeza, Brasil tiene que recordar las palabras de Sócrates en el camarín de España 1982, tras caer frente a la Italia de Paolo Rossi, que posteriormente se consagraría campeón del mundo. Y es que al ver los rostros cariacontecidos de sus compañeros, el “doctor” dijo: “No tenemos de qué lamentarnos, porque lo dimos todo y era imposible jugar mejor que lo que lo hicimos”.

Tal vez este equipo de Tite, a pesar de todos sus recursos y sus méritos, no resiste comparación con aquel que cayó en fase de semifinales, aunque con un formato distinto al que se utiliza ahora; sin embargo, por juego y jugadores, Brasil se antojaba el candidato principal para volver a consagrarse como el mejor fútbol del mundo, dejando atrás el chasco del Mundial pasado, cuando en la recta final cayó vapuleado por el inclemente 7 a 1 que le propinaron los alemanes.

En un partido reñido, estrecho y absolutamente equilibrado, Brasil tuvo la desgracia de quedar tempranamente en desventaja, cuando recién corría el minuto 13. Tras un córner, cabeceó Kompany y el balón, tras dar en Fernandinho, sorprendió por completo al meta Allison, que no tuvo tiempo para reacción alguna.

Y decimos “desgracia” porque Bélgica no sólo es uno de los equipos que más sólida defensa ha mostrado en este certamen, sino que jugando a la contra puede ser letal.

Tal cual: Brasil todavía no asimilaba el gol en contra cuando un contragolpe belga sorprendió destapado a Lukaku en el centro del terreno. Y el del Manchester United aguantó lo justo antes de ver que por la derecha llegaba destapado De Bruyne. Habilitado, el volante del City no perdonó. La puso en un rincón bajo con violento disparo para establecer un transitorio 2 a 0 tan sorpresivo como justo.

A partir de ese momento, con un pragmatismo tan justificado como peligroso, Bélgica prácticamente renunció a atacar. Le cedió por completo a Brasil el balón y el terreno, confiando en que frente a la solvencia de su juego defensivo Brasil se mellaría los dientes. Y es que eso, ante un cuadro plagado de jugadores que tienen recursos de sobra, es un riesgo que no puede significar otra cosa que caminar todo el tiempo que restaba caminando por la cornisa.

Ya en esos minutos finales de la primera etapa, Brasil estuvo cerca del esperanzador descuento. En el minuto 35, mediante un cabezazo que desde propicia ubicación desvió Gabriel Jesús. Y dos minutos después, a través de un disparo de PhilippeCoutinho que obligó a Courtois a una gran volada para mandarla al tiro de esquina.

El segundo tiempo fue todo para Brasil. Con el ingreso de Douglas Costa por Gabriel Jesús, el cuadro de Tite tuvo mucha más llegada por la banda derecha que la que hasta ahí había tenido con Willian, al paso que por la banda izquierda Marcelo era un delantero más, para juntarse con Neymar y PhilippeCoutinho.

Bélgica, entretanto, se conformaba con aguantar. Confiando en la disciplina y eficacia de su bloque posterior, erigió una muralla de camisetas rojas para resguardar a Courtois. Y si bien eso le sirvió para sus fines, dado el resultado final, lo cierto es que el cuadro europeo jugó con fuego. Hazard tratando de tenerla y distribuirla, y Lukaku luchando cual un “Llanero solitario” cualquiera, eran las únicas armas ofensivas para armar otra contra que descalabrara a la defensa brasileña. Porque hasta De Bruyne, en esa etapa, fue un volante defensivo más, confundiéndose con Fellaini y Witzel.

En esa instancia, Brasil echó de menos a Neymar, que tuvo sus relumbrones, ráfagas de su incuestionable talento, pero nunca el peso específico que se espera siempre de un jugador de sus quilates. A ratos pecando de excesivo individualismo, protestando seguido por faltas verdaderas o supuestas, Neymar, al cabo, se sumó a las otras “mega” estrellas de este Mundial que no pudieron, en general, echarse el equipo al hombro para cambiar la suerte de su equipo: Messi y Cristiano Ronaldo.

Todo parece indicar que el “Balón de Oro”, monopolizado los últimos años por el argentino y el luso, para Neymar deberá seguir esperando.

Con la cancha inclinada hacia el área de Courtois, Brasil lo intentó todo. Por eso decimos que, a pesar del contraste, de la dolorosa eliminación de Rusia 2018, el equipo de Tite nada tiene que reprocharse.

Tuvo un fondo solvente para abortar temprano cualquier carga esporádica que intentara Bélgica, un mediocampo que se sumaba una y otra vez en la búsqueda del gol y delanteros que, a pesar de fallar una y otra vez ante ese muro rojo, seguían intentándolo sin traicionar su esencia.

La esperanza de seguir en carrera revivió para Brasil en el minuto 76’, luego que Renato Augusto, ingresado apenas tres minutos antes en reemplazo de Paulinho, conectó con preciso cabezazo bajo un ajustado balón servido por PhilippeCoutinho. Porque claramente aquello no fue un centro. Fue un servicio más bien suave y con la trayectoria suficiente para superar el salto de Kompany y de sus “stoppers” Alderweireld y Vertonghen.

Con aún 14 minutos por delante, más descuentos, la incertidumbre volvía a apoderarse del partido. La pregunta obvia era: ¿podría Bélgica aguantar ese chaparrón que se le vendría encima? ¿Podría liquidar con alguna solitaria contra?
Reemplazado Lukaku, que se lo corrió todo, agotado Hazard, el cuadro belga sólo apostó a aguantar, a contener. Y estuvo a punto de pagarlo caro. Más bien carísimo, porque casi existía la certeza de que, de ir a un alargue, Brasil tenía más fútbol y más ideas. Incluso más físico.

Y qué cerca estuvo… Extrañamente descuidado, Renato Augusto, el mismo volante del descuento, rompió líneas para encontrarse solo y destapado a la entrada del área. Era gol, pero desvió increíblemente su remate. Y minutos después, en una de sus pocas jugadas productivas para el equipo, Neymar desbordó por la izquierda para cedérsela a un PhilippeCoutinho que, viniendo desde atrás, llegaba sin marca al remate. Pero le pegó mal y la mandó a la línea de fondo.

En los descuentos, en el cuarto minuto de los cinco otorgados, Brasil tuvo que convencerse que, una vez más, la ilusión del Hexa debía seguir esperando. Neymar cazó a la entrada del área un balón servido por Douglas Costa y le pegó de primera, anticipándose al anticipo belga. La pelota se colaba, pero entones surgió el salvador manotazo de Courtois que valía una semifinal de Copa del Mundo y, en una de esas, un título del mundo.

Un título que sí o sí se quedará en Europa. Uruguay primero, y Brasil luego, habían dejado sin candidatos a esta parte del mundo.

PORMENORES
Campeonato Mundial Rusia 2018. Fase de cuartos de final.
Estadio: Arena Kazan.
Público: 45 mil personas.
Arbitro: MiloradMazic, de Serbia.
BRASIL: Allison; Fagner, Thiago Silva, Miranda, Marcelo; Paulinho (73’ Renato Augusto), Fernandinho, PilippeCoutinho, Neymar; Willian (46’ Roberto Firmino), Gabriel Jesús (58’ Douglas Costa).
BELGICA: Courtois; Alderweireld, Kompany, Vertonghen; Munier, Fellaini, Witsel, De Bruyne, Chadli (82’ Vermaelen); Hazard y Lukaku (87’ Tielemans).
Goles: para Bélgica, Fernandinho a los 13’ (autogol) y De Bruyne a los 31; para Brasil, Renato Augusto, a los 76’ (cabezazo).
Tarjetas amarillas: en Brasil, Fagnar y Fernandinho; en Bélgica, Alderweireld y Munier.