Columna de Sebastián Gómez Matus: la novela inédita de García Márquez

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Por El Ágora
Actualizado el 7 de marzo de 2024 - 9:00 am

La editorial Random House acaba de lanzar “En agosto nos vemos”, obra póstuma del Premio Nobel colombiano. El tiraje es de 250 mil ejemplares y, por supuesto, se espera un éxito rotundo.

Por SEBASTIÁN GÓMEZ MATUS / Foto: AGENCIAS

La editorial Random House acaba de lanzar “En agosto nos vemos”, novela inédita del Premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez. Hace tiempo que no se tenían noticias de “Gabo”, como es conocido cariñosamente entre los seguidores del realismo mágico, escuela narrativa de la cual el autor fue el único cultor, aunque Isabel Allende ha confesado que encontró en él a su maestro.

La novela fue lanzada este miércoles 6 de marzo, día en el que habría cumplido 97 años, rozando la cifra de la novela que le dio fama mundial. “Hubiese bastado con 50 años”, dijo Borges en su minuto. El tiraje es de 250 mil ejemplares y, por supuesto, se espera un éxito rotundo. Se cuenta que el colombiano oriundo de Aracataca, Magdalena, pasó sus últimos días trabajando de lleno en terminar el manuscrito. Sabemos que es una imagen remanida: el escritor moribundo que se empecina en repujar aún más su imagen de escritor, pero eso dijeron sus hijos Gonzalo y Rodrigo García Barcha a la prensa española, ávida de que Latinoamérica siga siendo un productor de McOndos.

La editora de la novela, Pilar Reyes, sostuvo que la publicación de “En agosto nos vemos” ha producido una gran expectativa, sobre todo porque la novela estaba completa y no agregaron nada que no estuviera en el manuscrito o en las notas de preparación para que fuera editada. Como se ve, tenemos el flamante regreso de uno de los “funcionarios del sentido común”.

La novela tiene su origen en dos momentos con bastante antelación. El 18 de marzo de 1999 se supo en los medios que García Márquez se encontraba trabajando en un libro que en primera instancia estaba formado por relatos, género que cultivó con mejor fortuna literaria que las novelas, aunque fueron estas últimas las que le reportaron éxito comercial en el mundo.

Para la gran mayoría, el colombiano es “Cien años de soledad” y “El amor en los tiempos del cólera”. Sin embargo, para otros las piezas más logradas del escritor fueron sus cuentos.

En segunda instancia, la agente literaria Carmen Balcells, “inventora” del Boom, le informó al editor del colombiano, Cristóbal Pera, que el hijo pródigo del best-seller tenía una novela inédita a la que le costaba encontrar un final.

Era el 2010 y lo instaron a terminarla. Tenía tres capítulos y un final, al menos en la versión de aquel momento. Sin embargo, el deterioro producido por la pérdida de memoria en sus últimos años le impedía trabajar en la novela. Al respecto, los hijos señalaron algo curioso: en su momento creyeron que la falta de facultades que padecía el padre le había impedido vislumbrar la calidad del libro que hoy se publica, y que por lo mismo mantuvieron inédita.

Habría que hacer una lista de las excusas o motivaciones de los herederos o albaceas para publicar manuscritos incompletos o de plano descartados por los autores previo a su muerte. Guardando la inmensa proporción de calidad, basta mencionar el caso Roberto Bolaño y su mujer, Carolina López, quien el año pasado aseguró que el archivo de la obra del escritor chileno pasaría a ser de dominio público.

El propio García Márquez dejó dicho: “Este libro no sirve; hay que destruirlo”. Sus hijos, como buenos hijos, no le hicieron caso. Incluso afirmaron que tal vez sea lo mejor de la obra de su padre, por la inventiva y la poesía que roza con sus expresiones barrocas. Habrá que leerla, supongo, para salir de la duda. Remataron diciendo que “un Gabo en sus cabales lo hubiera terminado o lo hubiera destruido, para que no quedaran restos”.