Copa Davis: ante Colombia, a la hora señalada

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Por Andrés Alburquerque
Actualizado el 9 de febrero de 2017 - 12:12 am

Como en “A la hora señalada”, la película de 1952 protagonizada por Gary Cooper, los colombianos contaban las horas para recibir a su enemigo. Después del bochorno vivido en julio del año pasado en el Centro Recreacional Huayquique, el temperamental Santiago Giraldo y compañía sabían que pronto tendrían la revancha ante el equipo de Nicolás Massú.

Con el claro triunfo 5-0 de Chile sobre República Dominicana en Santo Domingo, la opción se presenta casi de inmediato: entre el 7 y el 9 de abril, en el Country Club Ejecutivos de Medellín y sobre polvo de ladrillo se jugará una de las llaves de ascenso del Grupo I Americano de la Copa Davis (la otra la protagonizarán Brasil y Ecuador, en este último país). Los ganadores obtendrán el pase al playoff de ascenso al Grupo Mundial.

Lo más sorprendente de la victoria chilena de este fin de semana fue la facilidad extrema. El viernes, Nicolás Jarry se impuso a José Hernández por 6-3, 7-5 y 6-2, y luego Christian Garín hizo lo propio ante Roberto Cid, por 5-7, 6-1, 6-2 y 6-2. El sábado, el punto de dobles fue para Jarry y Hans Podlipnik ante Roberto Cid y José Hernández por 6-2, 6-4 y 6-3.

Lo del domingo fue extra: el debut victorioso de Marcelo Tomas Barrios y un nuevo triunfo contundente de Jarry.

Mientras Colombia, como cabeza de serie, quedaba libre y esperaba, afilando sus armas. Y de armas tiene muchas y variadas. Es un equipo poderoso para esta parte del continente y buscarán en primer lugar vengar la afrenta vivida en Iquique el año pasado.

Para resumir: en una cancha en pésimo estado que provocó constantes reclamos de los jugadores colombianos, los ánimos se fueron caldeando de uno y otro lado. Y cuando se jugaba el decisivo cuarto punto (con Chile arriba 2-1), el número 1 de Colombia, Santiago Giraldo, decidió retirarse de la serie cuando caía por 6-4 y 5-2 ante Gonzalo Lama ante un mal pique de bola.

La federación visitante presentó un reclamo ante la ITF, que no prosperó salvo por una multa económica para Chile.

El otro gran incentivo para los locales será ganarle por primera vez en la historia a nuestro país. En confrontaciones que comenzaron en la época de Jaime Fillol y Patricio Cornejo, allá por 1971, se registran ocho victorias chilenas, cuatro de ellas en Colombia: tres en Bogotá y la otra en Medellín (1991, en el Club Campestre El Rodeo, donde Chile se impuso 3-1).

Aparte de las ansias de venganza, los colombianos ofrecen como puntos altos el juego del mismo Giraldo y la consistencia de su dobles, con la dupla de los caleños Juan Sebastián Cabal y Robert Farah, los mejores de Sudamérica.

El año pasado ganaron los ATP 250 de Buenos Aires, el ATP 500 de Río de Janeiro, el ATP 250 de Niza y el ATP 250 de Moscú, para finalizar entre los 10 mejores equipos del año y fueron como suplentes al Torneo de Maestros en Londres. Con todos sus pergaminos, se inclinaron ante Jarry y Podlipnik en Iquique, en un partido memorable: 6-4, 2-6, 6-2, 6-7 (4) y 7-6 (5).

Giraldo obtuvo en 2016 dos títulos challenger, en Praga (República Checa) y Fairfield (Estados Unidos). Jugó los cuatro Grand Slam (aunque su mejor resultado fue la segunda ronda en Australia) y se mantuvo dentro de los 100 primeros del ranking.

El otro singlista debería ser Alejandro González, subcampeón en el challenger de Morelos (México), y que el año pasado participó en tres Grand Slam (Australia, Roland Garros y el US Open), ganando la ronda de clasificación en los tres. Un rival ganable, acá y allá, para todos los nuestros (Garín, Jarry o Lama).

La misión, entonces, y descontando a priori una victoria de Cabal-Farah, será ganarle un partido a Giraldo. Esa es la clave. Y para eso Massú y Marcelo Ríos, quien volvió al equipo, deberán trabajar para que uno de los chilenos se convierta en el malo de esta película.