Colo Colo dio el primer golpe

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Por Eduardo Bruna
Actualizado el 23 de noviembre de 2016 - 11:11 pm

El partido era equilibrado cuando, en el minuto 72, el central albo Claudio Baeza se hizo de la pelota en el círculo central. Avanzó unos pocos metros y, viendo que nadie salía a su encuentro, se atrevió a invadir de lleno ese amplio callejón que el rival generosamente le ofrecía. A la entrada del área tocó con Ríos, este se la devolvió de primera y el defensor del Cacique se encontró de pronto con un claro que seguramente no esperaba. En lugar de atolondrarse, de caer en la tentación de “tirar a matar”, la empalmó suavemente para evitar el bloqueo postrero que intentó un defensor cruzado y ponerla por sobre Constanzo.

Con ese gol, de gran factura por la limpieza de la jugada, y la elaboración previa que ensayaron los albos a la búsqueda del claro, Colo Colo ganó el partido de ida por semifinales de la Copa Chile, un resultado por la cuenta mínima que, sin embargo, lo deja muy bien aspectado para el encuentro de revancha en el Monumental.

Porque mientras Universidad Católica deberá salir a ganar, porque es lo único que le sirve, el Cacique pasará a semifinales aunque empate. Si gana nuevamente, ni hablar.

Fue un partido parejo, a ratos áspero, y donde –más allá de lo que se estaba jugando- predominó lo táctico por sobre la ambición desatada.

Colo Colo, fiel a su historia, nunca renunció a la posibilidad de ganar, pero está claro que afrontó el encuentro con una disposición mucho más cautelosa de lo habitual. En otras palabras, el cuadro de Guede no se iba a desesperar mientras se mantuviera el cero en su arco.

Fue notoria que los volantes externos, en este caso Figueroa y Martín Rodríguez, tenían como misión principal clausurarle las bandas a Universidad Católica, un sector por donde el cuadro de Mario Salas suele hacer mucho daño. El resultado fue que ni Cordero ni Fuenzalida pudieron pesar como en otras oportunidades, condenando a Nicolás Castillo a una llamativa soledad en que debía batírselas solo contra los tres del fondo de Colo Colo.

La apuesta a Guede le resultó, si se observa lo que fue capaz de producir ofensivamente Universidad Católica. En el primer tiempo, salvo un apurado remate de zurda de Fuenzalida, que se perdió por poco junto a un palo, el local no dispuso de mayores oportunidades.

Y en el segundo lapso fue lo mismo. Recién reanudado el partido, ante un balón que perdió el “Pajarito” Valdés en la salida, Fuenzalida quedó a tiro de gol entrando por el sector derecho del área, pero su remate fue bien contenido por Garcés. Y pare de contar. Los mayores aprietos del meta albo fueron producto de remates de distancia que ensayaron Kalinski, Cordero, el propio Fuenzalida y Parot, o ante un par de centros que no pudieron ser bien despejados de primera por el fondo albo.

Constanzo, en el otro extremo, tampoco tenía excesivo trabajo. Mucho menos que en el primer tiempo, en que los delanteros albos, con amplios espacios para contragolpear, llevaron dos o tres jugadas de zozobra al área “cruzada”.

A los 16 minutos, Figueroa no pudo conectar en la boca del arco un centro del uruguayo Rivero. A los 23, fue Paredes quien, entrando libre por la izquierda, obligó a Lanaro a poner de apuro el botín como último recurso para evitar el gol.

El empate,quedó más claro que nunca en la segunda etapa, no incomodaba para nada a Colo Colo, que confiando en la gran solidez defensiva que podía exhibir le entregaba el balón y buena parte del terreno a su rival, que chocaba una y otra vez contra un muro.

El problema para el esquema de Guede es que ofensivamente tampoco podía aspirar a mucho. Rivero bajó mucho en la segunda etapa, Paredes se retrasó en demasía y Martín Rodríguez, el delantero albo más veloz, hábil e incisivo, optó por abandonar la ubicación de vanguardia para ubicarse lo más cerca posible de Fuenzalida. Igual provocó peligro con un par de desbordes, pero su juego careció de la continuidad de otras oportunidades.

Así estaban cuando se produjo la jugada inspirada de Baeza. Se vio libre de marca y se animó como debieran animarse siempre aquellos defensores que, aparte de marcar, tienen condiciones futbolísticas de sobra para provocar la sorpresa.

Y Baeza demostró que, aparte de ser un defensor sólido y confiable, no carece de recursos. Es más: definió a lo crack para entregarle a su equipo la primera opción de jugar la final de la Copa Chile.

PORMENORES

Partido de ida. Semifinales de la Copa Chile.
Estadio: San Carlos de Apoquindo.
Público: 9.788 espectadores.
Arbitro: Roberto Tobar.

U. CATOLICA: Constanzo; Magnasco (83´ Espinoza), Lanaro, Maripán, Parot; Kalinski, Carreño (68´ Manzano), Cordero (73´ Noir), Buonanotte; Fuenzalida, Castillo.

COLO COLO: Garcés; Zaldivia, Barroso, Baeza; Figueroa, Pavez, Suazo (54´ Fernández), Rodríguez (89´ Fierro); Valdés; Rivero (67´ Ríos) y Paredes.

GOL: Baeza, a los 72 minutos.

Tarjetas amarillas: En Universidad Católica, Buonanotte y Lanaro. En ColoColo, Paredes, Pavez y Zaldivia.