Las posibilidades de Pizzi para ser el mejor de América

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Por José Roggero
Actualizado el 23 de noviembre de 2016 - 5:05 pm

Inesperado sitial es el que alcanzó en solo un año Juan Antonio Pizzi.

Su nominación en la quina del diario uruguayo El País como mejor entrenador de América no era algo esperable en el fútbol chileno. Ni tampoco impulsado por nadie. Porque pese al título de la Copa América Centenario y la expectante posición de la Roja en las clasificatorias mundialistas, el medio nacional considera aún su proyecto como una obra en tránsito y cuyo mayor desafío, llegar a Rusia 2018, sigue estando en duda.

No fue el caso de Marcelo Bielsa y Jorge Sampaoli, sus predecesores en la banca nacional, que lograron el trofeo en 2009 y 2015, al cabo de haber clasificado a la Roja a Sudáfrica 2010 y Brasil 2014. Ni tampoco el de Claudio Borghi, que ganó en 2006 pese a no haber logrado la Copa Sudamericana con Colo Colo, pero dejando una estela de admiración continental por el brillante juego albo, algunas de cuyas estrellas, como Bravo, Riffo, Valdivia, Fernández, Sánchez, Vidal y Suazo, fueron pilares del proyecto bielsista que cambió al fútbol chileno.

Esa triple comparación provoca expectativas moderadas con Pizzi.

Para su suerte, no hubo en este 2016 un entrenador que acapare el favoritismo continental.  Ni un equipo de club ni una selección que haya sorprendido o movido a la admiración.

En ese contexto, tal como su campaña en la Selección, la postulación de Pizzi se mantiene expectante.

Sus cuatro rivales dividen en partes iguales la procedencia: dos seleccionadores nacionales (el brasileño Tite y el uruguayo Tabárez), y dos técnicos de clubes (el colombiano Reinaldo Rueda y el uruguayo Pablo Repetto).

Todos ellos lucen méritos más o menos similares, pero sobre ninguno se podrían poner todas las fichas.

Desde un punto de vista, son los técnicos de selecciones los que podrían llevar la delantera. Punto a favor de Pizzi. ¿Por qué? Simplemente porque los últimos 10 trofeos los ganaron ese tipo de técnicos, con la sola excepción de Claudio Borghi, en 2006, y Edgardo Bauza, en 2008.

Aparte de Bielsa y Sampaoli, fueron premiados el “Tata” Martino (2007), el “Maestro” Tabárez (2010 y 2011) y José Néstor Pekerman (2012, 2013 y 2014).

Pero esta vez Pizzi, Tite, Pekerman y Tabárez no ofrecen una descollante actuación mundialista que los respalde. Cuando el “Maestro” ganó en 2010 lucía el cuarto lugar de la Celeste en Sudáfrica. Y Pekerman había empinado a los cafeteros a cuartos de final en Brasil.

Cuestionado como está en Colombia, la situación de Pekerman es la más débil de todas.

Lo de Tabárez tampoco es demasiado sólido. Cierto que tiene a Uruguay casi clasificado para el Mundial, pero su Copa América Centenario fue decepcionante, al ser eliminada en primera fase.

Mejor aspectado está Tite. Le cambió la cara al Scratch después de muchos años de aburrimiento y decepciones. Lo tiene en la punta de las clasificatorias y además consiguió la medalla de oro en Río 2016, acabando con una maldición de 120 años. Mejor, imposible.

Aunque lo suyo no siga la tendencia de los últimos galardones, el colombiano Rueda mete ruido. Ganar una Copa Libertadores es un antecedente de peso en este continente. Sobre todo si fue con el juego brillante mostrado por Atlético Nacional de Medellín.

Su rival en la final continental, el uruguayo Repetto, debería conformarse con haber sido postulado y no soñar con el premio mayor. Elogiable su campaña con el casi desconocido Independiente del Valle de Ecuador, que eliminó a River Plate y Boca Juniors en la Libertadores. Pero haberse inclinado en la final lo deja inmediatamente por debajo de Rueda.

¿Y Pizzi?

La Copa América Centenario es su credencial. No importa que el juego de la Roja en el torneo fuera de menos a más o que en ese minuto predominara todavía el resabio de Sampaoli. Lo que importa es que, precisamente pese a ello, llevó a la Roja a la final para doblegar por segunda vez consecutiva a la Argentina de Messi, que por lo mismo casi se queda sin su estrella.

Ese es seguramente el mayor mérito considerado por el diario El País para nominarlo.

Porque la marcha en las clasificatorias no da para eso. Ni tampoco su balance estadístico al frente de la Roja, con un apenas aceptable 54,17% de rendimiento, con ocho triunfos, dos igualdades y seis derrotas.

Tampoco habrá de aquí a fin de año nuevos partidos oficiales que refuercen su currículo.

Así las cosas, Pizzi bien podría ser considerado como uno de los tres favoritos, junto a Tite y a Rueda.

¿Pesará más una Copa América no oficial pero disputada con total seriedad por los participantes, que una medalla de oro olímpica o una Copa Libertadores?

Los periodistas de todo el continente tienen la palabra. Su decisión se sabrá el último día del año. Pero lo cierto es que nadie acá en Chile desviará su atención del pavo asado, el champán y el confetti por esperar el resultado. Aquella deberá ganársela Pizzi el próximo año, clasificando a Chile a Rusia 2018.

Posiblemente ahí sí pueda presumir de macanudo.