[Opinión] Los viejos grandes cracks

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Por Esteban Salinero
Actualizado el 7 de noviembre de 2016 - 3:12 pm

Mi abuelo Víctor jugó fútbol hasta los 72. Era arquero, tenía las manos torcidas de tanto atajar por el San Martín, el equipo del barrio grande de San Fernando. Atajaba y reboteaba como loco cuando yo le hacía ponerse a los penales. Se ubicaba, se tiraba saliva en las manos y me ganaba siempre la serie de cinco tiros. Sabía el viejo, ubicación no más. Yo tenía 11 años.

Ese mismo abuelo me llevó a ver a Colchagua desde que tuve uso de razón. Se tomaba una pílsener antes y varias después de los partidos con don Teo, un amigo salido no sé de adónde. Me compraba una bebida y un sándwich de palta y jamón en La Playa, su boliche favorito, y me ordenaba que esa invitación de hombres era ley de silencio, silencio stampa, para que mi abuela no lo supiera.

Recuerdo así a Juvenal Vargas. “Juvenil” Vargas le decía la galera de Colchagua. Goleador de fuste, regalón de Luis Santibáñez. A Santiago Gatica, el “Viejo Chago”, también en la galería de mi ciudad natal. Ambos flamantes, líderes, mañosos, conocedores de su oficio en llevar al cuadro de la herradura a liguillas de promoción a fines de los ‘80. Venían de O’Higgins, eran de la zona. ¿Les pesaba la camiseta? ¿La trayectoria? ¿El nombre o apellido? No, jamás.

He tenido la fijación de ver cómo se desenvuelven los viejos jugadores. Los sabios, los sapientes. Vi a Elías, por ejemplo, jugando por Colo Colo en 1983 ante Magallanes. Me llevó mi viejo, sólo a verlo. Dijo mi padre: “Vamos a Santiago a ver a Elías”. Nacional, Colo Colo – Magallanes (el Magallanes de Eugenio Jara, el de los “Comandos”). Elías hizo un giro, botó a dos rivales y salió jugando desde el fondo, un cisne, un delfín. Ese era Elías a los 36.

Viene también al recuerdo Juan Carlos Orellana, el “Zurdo de Barrancas” que, al trote, hizo dos goles que vi –uno olímpico, el otro de volea- jugando por Colchagua. Claro, caminaba a esas alturas de su trayectoria, el ’88, y concentraba, según decían, en lenocinios conocidos de la zona.

Lizardo Garrido, el viejo Chano, el guitarrista, campeón de América con Mirko Jozic, lateral derecho primero, que le hizo frente a los alemanes en España 1982, que mutó a central y luego a líbero en el equipo que se coronó campeón de la Libertadores en 1991. Enmudeció a la Bombonera tres veces en la semifinal de ida ante Boca Juniors. Hizo que salía para allá y salió para acá. Le amagó dos salidas a Gabriel Batistuta y otra a Diego Latorre, hoy comentarista.

Leyendas vivas, que vivieron y respiraron, las que vi. Borghi incluso en Colo Colo, el Pato Yáñez también. Todos sobre los 30. ¡Marcelo Salas! Edad maldita para los jugadores, edad bisagra en todo aspecto. Esteban Paredes… ¡BIENVENIDO A LA ROJA!