Leyenda hay una sola: Colo Colo ’73, campeón de América (III parte y final)
Concluimos la entrega del poema de Renato Salinas sobre lo que pudo ser en aquella recordada final de la Copa Libertadores entre los albos e Independiente de Avellaneda, siempre con atención en la realidad política de ambos países, con nuestro Estadio Nacional convertido en un campo de concentración.
Por Renato Salinas / Foto: ARCHIVO
El señor árbitro Pinochet, les pide a sus colaboradores, Merino y Lee, verificar cronómetros y da el pitazo.
Comenzó el tercer tiempo.
Durará 17 años.
«Chamaco», Galindo, «Chamaco» y Caszely que arremete como viento, de tres cuartos de la cancha para arriba, disparos de las galerías, los jugadores piden con los brazos en alto, que no disparen, un compatriota herido de gravedad está sin ser atendido.
La barra grita:
-¡A-SE-SINO/A-SE-SINO!
Se produce un caso extraño, las radios a pilas transmiten los bandos de la Junta Militar
– Atento, Augusto, atento, Augusto
– Aquí, Augusto, cambio!
– Augusto, la ONU dice que si no entregan a los muertos, se retira de la cancha.
-Rendición incondicional
Rendición Incondicional
Tiro de sablazo de Ahumada, contragolpe de Francisco Sá, quien sin querer provoca un autogol.
Se escucha un aterrador grito en el Estadio Nacional
Colo Colo 1-Independiente 0
El discurso del Presidente:
Colo Colo interpreta el verbo de Cristo, que echó a los mercaderes del templo.
Un tiro en el palo, un tiro de fusil…
El guacherío aplaude a Caszely, quien habla con la prensa.
(Canción)- Domingo por la mañana, temprano al estadio se va…
Caszely, Gol, ¡Goool!
Anulado.
El drástico de negro, señor árbitro, le da un beso en la mejilla a Carlos Humberto Caszely y el gallo cantó tres veces.
“Juegue Polla Gol”.
Mozo, traiga otra copa, que estoy triste.
Expulsado Leonel Herrera.
Momentos de angustia.
Hay un saque de meta. Bochini de 20 metros, los diablos de Avellaneda, a la carga.
Los milicos empujan al portero Nef, con pelota y todo dentro del arco y validan el goool, pe…
Se detiene el partido y comienzan a cavar en la cancha por orden de un juez.
A la parrilla la hinchada.
Jorge Teillier pide el tiempo.
Se prepara un cambio en la junta.
Un herido de muerte, se cobra penal. Carabineros le rodea.
El cuerpo técnico de Colo Colo pide la camilla.
Se escucha desde la galería:
-¡A-SE-SINO/A-SE-SINO!
En ese instante los aviones pasan sobre La Moneda, la van a ametrallar, pero no se detienen los procesos sociales.
Por los parlantes se escucha.
-(Canción) Colo Colo, Colo Colo, el equipo que ha sabido ser campeón.
Caszely tirará el penal.
Todo Chile expectante.
Minuto 73 del tercer tiempo.
Constantes interrogatorios.
Suena el pitazo
Caszely, Caszely
-¡Goooooooool!
Con su puño izquierdo en alto, es un gesto contra el régimen militar.
Por fin, por fin.
Colo Colo, campeón de la Libertadores.
No estamos soñando. Es Verdad.
La Moneda está en llamas.
El Presidente está muerto.
Ahí está Caszely, de rodillas, abrazando a su madre
Que también es prisionera de este Terrorismo de Estadio.
Se entrega la hermosa, la bella, Copa de Los Libertadores de América.
El Eterno Campeón, da la vuelta olímpica, se escuchan miles de pañuelos blancos, aplausos y gritos de chilenos muertos y desaparecidos, de esta guerra imaginaria, en un campo de deportes.
Los helicópteros Super Puma sobrevuelan el estadio, mañana, mañana, el pan será más sabroso…
