Tugar, tugar, salir a ahorrar
A Pablo Milad le crujió. Quiere que el fútbol chileno economice. Aquí aportamos ideas casi tan geniales como las suyas para apretarse el cinturón.
Por ELE EME
Al fin Pablo Milad le achuntó a una. En la última reunión del Consejo de Presidentes de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile presentó ideas tendientes a economizar gastos que no pueden sino calificarse como… espléndidas (dato para quien me lee por primera vez: la presente es una anticolumna).
Por ejemplo, sortear los partidos en que se va utilizar el VAR. A priori uno piensa “no pues, ley pareja no es dura. VAR para todos o para nadie”. Pero, con la mano en el corazón, ¿no le gustaría que algunos partidos (los sin VAR) volvieran a ser como en los viejos tiempos, cuando había errores garrafales de los pitos, pero el juego no se paraba cada cinco minutos para chequear lo que iba sucediendo en la cancha.

Si esto del VAR es bien tirado de las mechas, oiga. Comparemos jugar fútbol con hacer el amor. ¿Cuántas parejas le durarían una semana si mientras tiene intimidad con ella (o con él, Chile cambió) se aparta a cada rato para chequear (huincha en mano) el tamaño de su pasión o para apretar el REC de su grabadora y así poder hacer un análisis comparativo de los quejidos o resuellos de su peor-es-nada con el fin de determinar si está fingiendo placer o no? Ni una noche le durarían.
Quiero apoyar a Milad con más propuestas para cuidar los morlacos, cada vez más devaluados.
1.- COMBATIR EL SUPERÁVIT DE CAMISETAS
Por ejemplo, los partidos podrían ser entre equipos con atuendo deportivo completo otros a torso desnudo. Sí, tal como se ha visto tantas veces en un asado entre amigos, en la playa, en la universidad. Los clubes que estén más acogotados financieramente podrían pedir jugar permanentemente sin polera, salvo casos especiales, como Puerto Montt y Valdivia.
Esto implicaría un ahorro significativo en costos de lavandería, planchado y hasta confección de las mismas prendas. Se generaría, como efecto colateral, un atractivo adicional de este deporte, sobre todo para el público femenino. “¿Viste las calugas de Bolados?” “Ah, no, yo me quedo, pero lejos-lejos, con los pectorales peluditos de Ronnie Fernández”.
Habrá que hacer excepciones, por supuesto. Por ejemplo, con los casos de Puerto Montt y Valdivia, que no podrían jugar a guata pelá’ por un tema climático.

2.- CAMARINES SÓLO CON AGUA FRÍA
Suena fuerte, pero démosle una vuelta. Por una parte se ahorrarían sumas importantes en gas, ítem altamente sensible en la economía de hoy. Por otro lado, los muchachos saldrían como verdaderos soldados a la cancha. Después de eso una trancada fuerte o recibir un codazo a mansalva no les haría ni cosquillas. Hasta puede que se empiece a hablar de la “garra mapuche” en lugar de la charrúa. Ante ese logro histórico, resultará marginal cualquier efecto colateral que se tenga que asumir, así se trate de un aumento exponencial de cuadros de neumonía en la población futbolista.
3.- JUGAR EN CANCHAS DE TIERRA
El beneficio económico es evidente: cero costo de agua, mantenimiento del campo de juego, infraestructura de absorción de lluvia y drenaje. Se producirían molestias, pero cada una de ellas traería aparejada una situación deseable. Ejemplo: si se levanta polvo, los asistentes (y hasta los jugadores) usarían mayor tiempo las mascarillas, con lo que el Covid se mantendría a raya.

Mire, si están muy mimados nuestros futbolistas. Con razón nos va como nos va afuera. Agüita caliente, shampoo, canchas mullidas, hidromasaje eliminados del Mundial, tratando de entrar por la ventana. Si probamos bajando las comodidades, precarizando el hábitat laboral de estos muchachos una de dos. 1.- Nos va mejor porque acostumbrarse a entrenar y jugar en condiciones adversas terminará fortaleciendo el temple de nuestros gladiadores o 2.- Nos sigue yendo como el ajo por lo que bien merecidas tendrán las pellejerías descritas.
4.- PAY PER VIEW PRESENCIAL
Otra medida de choque para cuidar los morlacos y hacer cundir los piticlines consistiría en que cada 15 minutos se renovara el público de los estadios. Los que quieran seguir viendo el partido tendrían que abandonar las localidades que están ocupando y el recinto deportivo para enseguida entrar nuevamente a la ticketera y mostrar la entrada impresa en boletería. Olvídate la de pequeños negocios que prosperarían a la sombra de esta nueva modalidad. Se harían la América impresoras portátiles Milad y servicio de guardaasientos Aubert, por nombrar sólo algunos (las marcas son ficticias, no se me ponga malpensado).

Como siempre, los visionarios nos encontraremos con críticas e incomprensión. En este punto, nos dirán que se interrumpiría mucho el juego y que se encarecería el acceso al espectáculo, ahuyentando ambas situaciones al respetable. Pamplinas. Una vez que se reintegren los espectadores los jugadores estarán descansaditos, lo que gravitará a favor de la intensidad del próximo cuarto de hora. Con respecto a lo prohibitivo que se pondría ir a la cancha, bueno, señor súperhincha, ¿en qué quedamos? ¿Queremos salvar al fútbol chileno de la quiebra o no?
5.- ¡UN DOS TRES MOMIA ES!
En ésta voy a disentir con Pablito el creativo. Mejor dicho, voy a intentar mejorar una de sus propuestas más brillantes, que es la de sortear los partidos en que se aplicaría el VAR.
Mucho más justo, efectivo (y barato) sería reemplazar este controvertido dispositivo por un sistema a escala más humana. Uno en que, por ejemplo, los árbitros asistentes entren a la cancha con una cuerda común y silvestre y la extiendan en la cancha para que jugadores, técnicos y público, tanto del estadio como de las casas, se cerciore de que se está marcando correctamente el offside de turno, en este caso. Los futbolistas no podrían moverse mientras se hace la revisión, por supuesto, manteniendo los lugares en que estaban al momento de sentir el silbatazo. Por los parlantes del coliseo respectivo sonaría, para amenizar un poco este trámite, engorroso, pero necesario, el cantito de “Cachureos”. “No te quiero ni decir lo que tengo preparao’ es un juego divertido, que se llama congelao’…”.

En caso de codazos, agarrones o manoseos en los córners habría que hacer derechamente reconstitución de escena. Si se tratara de patadas en la cabeza o pelotazos en los genitales que se hubieran cobrado como penal, mala suerte no más para los afectados. A repetir la jugada hasta que no quede un asomo de duda.
En ambos escenarios habría que contar con la colaboración irrestricta de los jugadores y sobre todo con su nobleza de espíritu.
¿Y los viáticos de los dirigentes?, me dirá usted. No pues, algo tenemos que dejar intocable. No nos pongamos talibanes tampoco.
