El rugby, los Panamericanos Junior y el “carro de la victoria”

Imagen del autor

Por Carlos Fernández
Actualizado el 29 de noviembre de 2021 - 12:44 pm

Los triunfos deportivos en Chile, lamentablemente, siguen siendo prácticamente por “generación espontánea” y no por políticas deportivas.

Por CARLOS FERNÁNDEZ

El rugby chileno acaba de clasificar al Mundial de Seven de Sudáfrica 2022. He podido notar como, por las redes sociales, el Ministerio del Deporte y el IND se solazan con este triunfo, también con los logros obtenidos en el Panamericano Junior. Parecía que, en cualquier momento, se felicitaban y decían “cumplimos”, como ya lo dijo alguna vez un ministro de salud, cuando en realidad las metas no estaban cumplidas.

Debemos, es una obligación, preguntarnos si estos logros son frutos de políticas deportivas correctas y eficientes. 

¿Los ayudo? La respuesta es no

El rugby y muchos de sus clubes “afortunadamente” cuentan con los recursos económicos para ser competitivos, pero esto es únicamente gracias a la gestión de su federación, sus clubes y en especial de sus jugadores.

Conozco de cerca casos de integrantes de este plantel, ahora mundialista, de Los Cóndores que han tenido un sinfín de problemas, en sus trabajos y estudios, con sus familias y que, muchas veces, han debido postergar su excelencia deportiva por sus pegas. 

Hay que “quemarse la cara” con la escarcha del pasto entrenando en invierno para saber lo que se sacrifica un rugbista y entender que sus logros se han conseguido con puro esfuerzo y sacrificio. 

Los triunfos deportivos en Chile, lamentablemente, siguen siendo prácticamente por “generación espontánea” y no por políticas deportivas. Lo mismo el caso de estos deportistas más jóvenes que están sobresaliendo en los Panamericanos Junior.

Viendo el escenario de la planificación de políticas deportivas en Chile y las autorreferentes felicitaciones, abrazos y aplausos de las autoridades del sector, no puedo menos que acordarme de una frase de mi fallecido amigo y colega Lucho “Locutín” Santibáñez, porque ahora “todos se suben al carro de la victoria”.