Alexis y Arturo pusieron la guinda
La torta ya estaba horneada y decorada cuando los chilenos llegaron a la fiesta del Inter, que venció 2-0 al Udinese en Milán. En Madrid, nadie pudo culpar a Bravo por la goleada que le propinó el Atlético al Betis.
Por El AGORA
Se le estaba poniendo complicado al partido al Inter frente al Udinese cuando, pasada la hora de juego, se inspiró el argentino Joaquín Correa, que como pocas veces había comenzado el partido como titular y ya se olfateaba que sería sustituido. Primero, hizo la de Messi al revés: tomó la pelota cerca de la línea lateral por la banda izquierda y se fue eludiendo rivales hacia el centro hasta que encontró el espacio para su derecha y clavó la pelota en un rincón; después, recibió un centro retrasado y, después de un acelerado control dirigido, metió el balón en un ángulo superior.
Alexis Sánchez y Arturo Vidal ya estaban calentando músculos, dispuestos a quebrar el cero, y se encontraron con su equipo con una ventaja que no admitía sobresaltos. Igual asumieron sus funciones como si el Inter fuera perdiendo: movedizos y colaboradores, se pusieron a disposición del equipo y lograron protagonismo. El “Maduro Maravilla” metió pelotazos precisos y el Rey de San Joaquín, aparte de quitar mucho y entregar bien, estuvo a punto de aumentar las cifras con un derechazo que mandó la pelota afuera besando un vertical.
Con este resultado, el Inter mantuvo su tercer lugar en la Serie A, a la espera de futuros tropezones del Napoli y el Milan, que justamente será su próximo rival, en el imperdible Clásico de la Madonnina.
BRAVO PAGA PLATOS ROTOS
El Betis, que es dirigido por Manuel Pellegrini y tiene en el arco a Claudio Bravo, sufrió una dura derrota en su visita al Atlético de Madrid. Dos factores se conjugaron para explicar el rotundo 3-0 en estadio Metropolitano: la mejor actuación de los madrileños en esta Liga y la peor de los sevillanos en este torneo.

El que pagó los platos rotos fue el arquero chileno, que sufrió dos caídas inevitables y lamentó un autogol absurdo del defensor Germán Pezella, que cabeceó inesperadamente hacia su pórtico tratando de rechazar en un corner.
La actuación de Bravo fue calificada con buena nota porque, aparte de no tener responsabilidad en las caídas de su valla, salvó al menos tres goles inminentes del Atlético.
