Lo que quieren los nuevos dueños de la U

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Por Sergio Gilbert
Actualizado el 14 de octubre de 2021 - 1:45 pm

A los nuevos controladores de Azul Azul no les interesa si el Huevo Valencia jugará con Cañete o Aránguiz como “enganche” y si Larrivey se asocia mejor con pelotazos largos o paredes.

SERGIO GILBERT J. / Foto AGENCIA UNO

Para explicar el fútbol de hoy, desde el punto de vista economicista que es lo que actualmente prima en el mundo, hay que tener algunas nociones básicas que ayuden al buen entendimiento de las diversas situaciones.

Y es bueno ser pedagógico en esto para no perderse.

La propiedad, por ejemplo, es “la facultad que tiene una persona (natural o jurídica) para disponer de un objeto”. Es decir, “es la atribución de un individuo o empresa para poseer un determinado bien”. 

El llamado derecho de propiedad, en tanto -y que es garantizado en la Constitución de 1980 que aún rige en Chile- le otorga a quien lo detenta, una serie de atribuciones: es un derecho exclusivo e indefinido y da facultades para decidir sobre aquella.

Ya. Vamos al último concepto importante de conocer.

La posibilidad de adquirir una propiedad está dada a personas naturales o a grupos previamente organizados. Y estos, al comprar esa propiedad, lo hacen con el objetivo obvio de obtener un beneficio.

Uno de los grupos que pueden decidir comprar una propiedad es lo que se conoce como Fondo de Inversión. Esta es una institución colectiva que reúne a un grupo de inversionistas -naturales o jurídicos- para hacerse de un bien y que luego delega la responsabilidad en una sociedad para administrar la propiedad adquirida y obtener así los beneficios económicos que aspira.

Todo esto sirve para entender, aunque sea un poco, hacia adonde apunta el nuevo grupo de dueños de la sociedad anónima Azul Azul que hoy administra el club Universidad de Chile.

Tactical Sport es el Fondo de Inversión que adquirió el 63 por ciento de las acciones de Azul Azul que pertenecían al empresario Carlos Heller, lo que lo transformó en el controlador de la institución. Y de acuerdo a lo explicado, no es difícil entender qué quieren los inversores de Tactical Sport: obtener beneficios económicos.

Por eso, más importante que conocer el nombre de dichos inversores -que es algo que no se está obligado a publicitar- es saber el perfil de cada uno de ellos.

Y claro, son hombres de negocios y no, como podría creer un hincha acérrimo de la U, un alma azul que viene a darle al club el sitial que merece y proyectarlo a nivel continental y mundial.

Hay que aterrizar el tema. A los nuevos dueños de la U no les interesa si el Huevo Valencia jugará con Cañete o Aránguiz como “enganche” y si Larrivey se asocia mejor con pelotazos largos o paredes. Tampoco están demasiado preocupados en hacer un trabajo de joyería en las inferiores para tener algún día un plantel similar al llamado “Ballet Azul” que gane campeonatos en forma consecutiva. Quieren, más bien, producir jugadores para venderlos rápido y obtener réditos a sus inversiones. Para eso contrataron al ecuatoriano Luis Roggerio, quien es licenciado en Economía y no Instructor FIFA.

¿Es malo eso? ¿Es censurable o abominable? ¿Es acaso atentatorio contra las bases mismas de la pasión e ilusión de los futboleros?

Tal vez sí, tal vez no. Cada uno puede tener su opinión. Pero para tener mayor claridad sería bueno recordar la frase con la cual Bill Clinton logró derrotar a George Bush en las elecciones de Estados Unidos en 1992: “Es la economía, estúpido”.