Simplemente, Charles
Nacido y criado en La Esperanza de Puente Alto. Humilde como el solo. Considerado por muchos como el mejor jugador de la “generación dorada” de La Roja. Pieza fundamental en el bicampeonato de América y ya lleva un mundial en el cuerpo, en el que se dio el lujo de convertirle un golazo al entonces campeón del mundo España en el histórico 2-0 en el Maracaná.
Por NICOLÁS BRAVO
Simplemente Charles, uno de los mejores volantes de la historia del fútbol chileno, a pesar de no tener una carrera tan renombrada como las de Arturo Vidal y Alexis Sánchez. Pero lo que hace especial al “Príncipe” no son los títulos ni los goles ni los escudos que ha defendido, sino que la combinación entre talento, profesionalismo y humildad pura.
Dueño de una capacidad aeróbica envidiable, de una pegada a tres dedos espectacular y de una precisión de pases distinguible. Su bajo perfil le ha impedido dar el salto a un grande de Europa, porque condiciones futbolísticas tiene de sobra.

Ídolo en la selección chilena, en la Universidad de Chile y en el Internacional de Porto Alegre de Brasil. Su bicampeonato de América con La Roja, el tricampeonato y la conquista de la Sudamericana con la U, y los dos torneos Gaúchos con el equipo brasileño, además de su entrega encomiable en cada partido, lo hicieron merecedor del cariño de los hinchas no solo de los equipos en los que ha militado.
A diferencia de otros jugadores, para él no es importante ser un usuario activo en redes sociales para ganar más popularidad o para presumir de sus dotes futbolísticas. Él solo juega, disfruta y cumple en silencio. Un profesionalismo que lo hizo merecedor también de portar la jineta de capitán en el Bayer Leverkusen tras la renuncia al brazalete de su compañero Lars Bender.

Pero no solo talento y humildad caracterizan a Aránguiz. Su espíritu aguerrido y fortaleza mental también, lo cual quedó demostrado el 2015 cuando una semana después de haber fichado por el cuadro germano se cortó el tendón de Aquiles de su pierna izquierda, lesión que lo dejó ocho meses fuera de las canchas. Sin embargo, a pesar del largo tiempo de recuperación, el puentealtino volvió sin desentonar y con el nivel de siempre, siendo pieza vital de la selección chilena en la obtención de la Copa América Centenario el 2016 en Estados Unidos.
Inadvertido, infravalorado y silencioso. Aún así es el mejor de todos.
