Vargas, simplemente hace goles
¿Por qué cuando se hacen rankings históricos de la Selección pocas veces aparece el nombre de Eduardo Vargas?
Por SERGIO GILBERT J.
Eduardo Vargas sigue siendo un estandarte sólido en la Selección. Representante de lo que hoy podría llamarse el grupo de los “veteranos” o de los “históricos” por haber logrado lo que nunca obtuvo antes un combinado nacional. El jugador formado en Cobreloa sigue perforando redes y, con ello, superando marcas que parecían eternas de grandes artilleros nacionales.
Edu ya lleva 40 goles en La Roja y está derechamente metido en la carrera de ser el máximo anotador de la historia de la Copa América. No es poco. La lista exclusiva que integra Vargas es fina y galana porque la componen artilleros de la talla de los brasileños Zizinho y Ademir; los argentinos Norberto Méndez, José Manuel Moreno y Gabriel Batistuta; los uruguayos Héctor Scarone y Severino Varela; y los peruanos Teodoro Fernández y Paolo Guerrero. Una exquisitez.
No es aventurado decir que Vargas podría seguir escalando posiciones y que con las eliminatorias ya jugándose pueda convertirse finalmente en el goleador máximo de La Roja (honor que hoy luce Alexis Sánchez, quien, por cierto, algo tendrá que decir en esta lucha de artilleros). No sería sorpresivo.
Con todo, hay una pregunta que uno se hace y que no sabe cómo responder. ¿Por qué cuando se hacen rankings históricos de la Selección pocas veces aparece el nombre de Eduardo Vargas?
Raro. Extraño. Insólito.
Vargas ni con sus 40 goles en La Roja logra incluirse en una nómina que comúnmente están Marcelo Salas, Carlos Caszely, Leonel Sánchez, Iván Zamorano y Alexis Sánchez. Frente a ellos, el jugador que hoy sigue aniquilando redes, quien se erige entre los goleadores históricos de América, pareciera que no tiene cabida. No hay muchos argumentos para ello, en verdad. Porque a diferencia de todos los nombrados, Eduardo Vargas aparte de sus logros personales, puede exhibir títulos con equipos chilenos a nivel continental: dos Copa América con Chile (2015 y 2016), y una Copa Sudamericana con la U (2011).
No es todo. Vargas, a diferencia de Zamorano y Caszely, logró convertir en un Mundial (Brasil 2014) y jugar fuera de Chile algo que, por cierto, no pudo Leonel Sánchez siendo uno de los goleadores del Mundial de 1962 (su fichaje a Italia se frustró tras esa cita).
Es cierto. Pese a jugar en varios equipos de Europa (Italia, España, Inglaterra y Alemania), Vargas no alcanzó ni de cerca el superlativo nivel goleador de Salas y Zamorano en ese continente, aunque hay que decir que tampoco estuvo en un equipo realmente poderoso como el Matador y Bambam.
Obvio. A la larga, todos los rankings y equipos ideales son producto de miradas personales, de gustos específicos, de idolatrías íntimas. Eduardo Vargas, además hay que decirlo derechamente, no es un tipo que despliegue simpatía generalizada, que sea comunicativo o líder. Incluso ha estado atrapado muchas veces en historias un tanto confusas y que lo han dejado como un rebelde o un indisciplinado.
Sí, todo eso es válido. Eduardo Vargas, al fin y al cabo, es simplemente un goleador. Quizás por eso lo aplaudimos, pero no lo veneramos.
