Otra cosa es sin pelota

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Por Ele Eme
Actualizado el 22 de mayo de 2021 - 1:34 pm

Aunque de todos los ligados a este deporte que fueron candidatos en las últimas elecciones sólo cuatro celebraron (dos alcaldes y dos concejales), cada vez son más los pichangueros que ponen sus ojos en el servicio público.

Por ELE EME

¿Qué me dice de lo que pasó en las últimas elecciones con Alí Manouchehri, el Beckenbauer del Elqui? Fue elegido ni más ni menos que alcalde de Coquimbo. Ahora sus cruces a las orillas tendrán por objetivo controlar los permisos municipales y la salida expedita buscará alejar el peligro de los planes reguladores que atenten contra la calidad de vida de los vecinos. A otro ex colega retirado de Manouchehri, Víctor Hugo Castañeda, no le alcanzó en la vecina La Serena para hacerse del sillón edilicio de esa hermosa comuna.

Es más que mera casualidad que dos ex futbolistas se hayan interesado en política. Hay muchos más casos de gente vinculada a “la pasión de multitudes” que, colgados los botines, el buzo de entrenador o el micrófono de comentarista deportivo, posaron su vista en esta otra actividad, tan noble en su esencia y tan prostituida en su práctica (basta ver el show de conventillo que montaron en las puertas del Servel varios partidos opositores, al momento de inscribir sus candidatos para las primarias presidenciales).  

Los resultados fueron disímiles. El “Coca” Mendoza, por ejemplo, fue desbordado inmisericordemente por la votación de sus rivales en la lucha por ser jefe comunal de su natal Graneros. Al “Peineta” Garcés no le bastó el terno impecable y la dicción perfecta para trabajar como concejal de Talca (se la firmo: yendo por Valpo habría sumado más preferencias).

Don Jorge Garcés.

Otros que dieron bote fueron Pablo Galdames (se lo perdió Lampa), Matías Campos Toro (postuló a la concejalía de La Florida) y “Murci” Rojas dio muchas ventajas por su banda en La Pintana.

Ni Leonel Herrera hijo ni el ex lateral de Católica Santiago Oñate lograron ser reelectos como concejales por Santiago y Talca, respectivamente. 

Cristián Trejos, el arquero, se presentó como independiente pro PPD (para que vea, todavía quedan) como concejal por Rancagua, pero salió con las manos vacías.

Los que vistieron alguna vez de corto que sí resultaron concejales electos fueron Juvenal Olmos, que anotó con el arco desguarnecido en La Reina y José Luis Cabión, aún activo, que marcó como nunca en Melipilla.

José Luis Cabión, concejal de Melipilla.

Sacando la cara por los “saqueros”, Carlos Chandía, fue reelecto como edil de Coihueco (es su vida, ¿okéi?). 

Este interés por la política de quienes corrieron detrás de la pelotita no es repentino ni debería sorprendernos: detrás de cada futbolista hubo, hay y habrá siempre un ciudadano, potencialmente lleno de ideas (y entre ésas alguna buena habrá) para ayudar a la comunidad en que está inserto y de ganas de plasmarlas accediendo a la institucionalidad disponible para ello.

En Chilito tenemos pruebas de que fútbol y política no son dimensiones taaaan ajenas.

Carlos Caszely estuvo en dos episodios que confirman su sensibilidad política y que quedaron marcados en la memoria colectiva de los aficionados a este deporte. El primero fue cuando, yendo con la selección chilena al Edificio Diego Portales (La Moneda había sido el blanco de un golpe de Estado el año anterior), a horas de partir a jugar el Mundial de Alemania en 1974, le negó el saludo a Pinochet.

No fue antojadizo ese desaire. El rey del metro cuadrado terminó de explicar su animadversión con el dictador al aparecer junto a su madre, Olga Garrido, en la franja del No, 14 años después. Su testimonio de haber sido torturada fue clave para asegurar el triunfo de la oposición del régimen en las urnas. 

Otro “osooo” famoso a un Presidente tuvo como escenario ahora sí a La Moneda y como protagonistas al entrenador de La Roja, que volvía de Sudáfrica 2010, Marcelo Bielsa, y a Sebastián Piñera. Técnicamente el rosarino no dejó al primer mandatario con la mano estirada. La estrechó antes de terminar de pasar a su lado, pero de forma tan displicente que la hermana del jefe de Estado, Magdalena, escribió, en los albores de Twitter: “Bielsa es un roto”.

El estallido social trajo otra imagen imborrable. Contexto: foto oficial de Católica bicampeona en San Carlos de Apoquindo. Todo normal hasta que uno reparaba en una de las “jotas” cruzadas, el volante Ignacio Saavedra. Aparecía tapándose un ojo, en claro homenaje a los manifestantes que habían sido víctimas de graves lesiones oculares, producto de la represión policial.

Y en el plano internacional el ejemplo más imponente de que los futboleros también tienen su corazoncito puesto en lo mejor para su país lo aporta George Weah, máximo goleador de la Champions League de 1994-95, que hoy es presidente de Liberia. Claro, la oposición al ex crack del Milan dicen que lo está haciendo como su apellido. Son pesados…