«Yo soy tu padre…»

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Por Marco Sotomayor
Actualizado el 3 de mayo de 2021 - 3:33 pm

Cuando comenté que escribiría una columna sobre este personaje, un colega me dijo: «¿Por qué gastarás tiempo con un tipo así?» Otro, sin embargo, me señaló: «Qué bueno, porque Canales sigue suelto».

Por MARCO SOTOMAYOR

Honestamente, no recuerdo haber visto atajar a Vladen Canales. Me informo de que fue un arquero formado en la Universidad de Chile, con paso en Deportes Antofagasta y Santiago Wanderers. En los archivos no hay grandes registros de su época como futbolista activo. No hizo historia, entonces, «bajo los tres palos», como dicen los relatores.

Sin embargo, su carrera fuera de la cancha es increíblemente prolífica, peculiar y muy atractiva (periodísticamente hablando). Las razones son dos:

a) Su extraña y simbiótica relación con Arturo Salah, y
b) La cantidad de escándalos que salpica su nombre de manera constante.

Vladen Canales en 1994.

En algún momento las vidas de Salah y Canales se cruzaron y, a partir de ese instante, se formó una de las sociedades más sui géneris que ha pasado por nuestro balompié.

Como sabemos, Salah estuvo asociado a todas las funciones que ustedes puedan imaginar dentro del fútbol: desde jugador, hasta presidente de la ANFP, pasando por estratego de La Roja, gerente técnico de clubes y hasta subsecretario de deportes, bajo la presidencia de Ricardo Lagos Escobar. 

Para muchos, Salah era una especie de mentholatum o maestro chasquilla, capaz de sanar o arreglar cualquier desaguisado en una actividad cuya característica endémica es, precisamente, vivir al ritmo de las improvisaciones y las desprolijidades.

Aunque Salah ejerció esos y otros roles (quizás todos), el fútbol chileno está peor que nunca y la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales, redactada bajo su mandato en ChileDeportes, le facilitó el ingreso a esta actividad a muchos empresarios inescrupulosos y representantes de jugadores que la convirtieron en una especie de mall chino, donde todo se vende -partiendo por la dignidad-, sin velar por el desarrollo de este deporte en su conjunto. La desaparición -en la práctica- de la Federación de Fútbol confirma esta premisa. 

Y con Salah, el «rey del orden y de los procesos», esta situación se mantuvo inalterable. 

En fin…

Volvamos a su discípulo: bajo el alero de Salah, Vladen Canales encontró un campo de cultivo fértil para desarrollar sus talentos naturales y habilidades aprendidas. ¿Cuáles son éstos? Todos, al igual que su mentor.

No es broma: Canales ha sido desde ayudante técnico (con Salah, obvio), hasta Jefe de Gabinete de ChileDeportes y de la ANFP (ídem), y delegado chileno ante la CONMEBOL (ídem), amén de otros cargos «menores», como integrante del directorio de Deportes Melipilla (en la actualidad) y vendedor o representante o gerente de una empresa de pasto artificial para complejos deportivos. 

Vladen Canales.

Si lo llevamos al mundo político, Canales es el símil de otros insignes y populares polímatas en la vida criolla, como Cristián Barra o Francisco Vidal, cuyas competencias harían avergonzar a Leonardo da Vinci o Albert Einstein.

El problema es que Vladen tiene un lado muy oscuro y su nombre se asocia a numerosos casos de corrupción, sin que nadie -hasta el momento- explique a la opinión pública por qué Canales sigue plenamente vigente.

No tengo mayor espacio en esta columna para deshojar todos sus antecedentes, pero dejaré un par sobre la mesa: en 2004, la compañía Full Sport fue la entidad privada que más plata fiscal recibió por asignación directa -sin concurso- de ChileDeportes: 204 millones de pesos. Detrás de ese nombre asomaron Vladen Canales (como dije, ex funcionario de la repartición), Juvenal Olmos y Rafael Olarra (los dos últimos rápidamente se desmarcaron de la empresa).

Cuando estalló el escándalo, Salah cerró filas en torno de su aventajado acólito: «Vladen es un cabro súper honrado que lo único que hizo fue ayudar a todo el que se lo pedía y buscar caminos para generar recursos para el deporte. Qué tiene de malo eso. Todo esto que está pasando es pésimo…».

Como «cabro súper honrado» y, además, agradecido, Canales le devolvió el gesto a su jefe (en 2017), intentando renegociar -y silenciar a la prensa, incluso, matonescamente- la deuda que asomó por viajes de la familia de Salah (esposa e hijo) con cargo a la ANFP por más de 7 millones de pesos, a raíz de la Copa Confederaciones. 

Muchos sostienen que el primer responsable de esa frescura (pero no el único) fue Vladen, porque debía encargarse de los aspectos administrativos de su jefe.

Como haya sido, Canales siguió trepando, ahora, en esferas internacionales. De la mano de Salah, obvio, llegó a la Conmebol. Su rol en la Confederación es confuso. Algunos afirman que muchas veces se le escuchó ofrecer pasto sintético (su nuevo «emprendimiento», en conjunto con Leonardo Zúñiga, actual presidente de Deportes Melipilla) a diversos directivos sudamericanos; otros, que lisa y llanamente presentaba «informes», sobre todo verbales, acerca de la realidad del fútbol chileno sin que nadie se lo pidiese. 

«Era una forma -me contó un ex personero de la ANFP- de ganar ‘puntos’ en la Conmebol y subir en el organigrama». Sebastián Moreno deshizo sus sueños de poder en esos niveles, cuando lo despidió en 2019.


Pero Vladen parece inoxidable y, de pronto, apareció dentro de la directiva de los «potros» melipillanos. Nuevo escándalo. Así lo informó el pasado 5 de abril el diario La Tercera en su edición digital: 

«Finiquito al delincuente». Así se llama el grupo de Whatssap creado por Carlos Encinas, encargado, dueño y también técnico de Lautaro de Buin. La foto de perfil es una imagen de Hans Martínez, jugador que hace dos semanas denunció que el club no le respetaba su contrato y que tampoco le pagaba las cotizaciones». 

«Una controversia que motivó, incluso, que el directorio de la ANFP presentara una denuncia contra el Toqui en el Tribunal de Disciplina, por este caso y el de José Barrera. El chat está compuesto por seis personas (…) Entre los integrantes resaltan dos nombres: Leonardo Zúñiga y Vladen Canales. El primero, presidente de Deportes Melipilla; el segundo, ex jefe de gabinete de Arturo Salah en ChileDeportes y la ANFP y, actualmente, director de Melipilla».

¿Si la polémica se desató en Buin, por qué en el grupo secreto están los regentes de los Potros? Porque se sospecha que son los mismos.

«Canales sigue suelto», me dijo un viejo colega. Él y muchos otros como él, le respondo. E inevitablemente pienso en Arturo Salah, quien, ya retirado (aunque nunca puede descartarse su retorno), debe reflexionar sobre su discípulo, en alguna noche de soledad y con orgullo: «Yo soy tu padre…».