Todos se hicieron los tontos con el pugilato de dos jugadores azules

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Por Gerardo Silva
Actualizado el 25 de noviembre de 2020 - 10:58 am

Parece que el árbitro no vio nada, a pesar de que la gresca entre De Paul y Espinoza partió en la misma cancha para luego continuar en los vestuarios. ¿Nadie del Tribunal de Disciplina se enteró de este feo y vergonzoso espectáculo escenificado en La Calera?

Por GERARDO SILVA 

Hace unos días los seguidores del fútbol fuimos testigos del incidente bochornoso e impresentable protagonizado por dos futbolistas «profesionales», integrantes del plantel de la Universidad de Chile: Gonzalo Espinoza y Fernando de Paul.

Se jugaban minutos adicionales en el Nicolás Chahuán Nazar, de La Calera, cuando de Paul,  en una jugada defensiva, extrema sus últimos recursos y le achica en un mano a mano a Stefanelli. Llega antes el jugador calerano y de Paul comete infracción penal. El árbitro, Héctor Jona, no duda en sancionar.

En primera instancia,  parecía discutible. No obstante, al ver la repetición reiteradas veces, se le empieza a dar la razón al árbitro, quien además sanciona con tarjeta amarilla al arquero de Paul, de la Universidad de Chile. Hasta ahí todo correcto, salvo algunos reclamos e improperios emitidos por el propio de Paul. Finalmente el penal es ejecutado y convertido, a los pocos minutos concluye el partido, y es acá donde la impotencia de jugadores y cuerpo técnico de la U se deja sentir en contra del juez del partido.

El arquero azul  insiste que en su intervención no hubo falta, se enfrasca en una dura discusión con el trío arbitral, cuando uno de sus compañeros más jóvenes se acerca para calmarlo. Este, lejos de eso, se pone aún más agresivo, Gonzalo Espinoza aparece en escena y entiende que los reclamos son un peligro y que su compañero podría ser expulsado. Intenta persuadirlo, sin embargo, el meta se va en su contra. Forcejean, se gritan, se insultan y dan un triste espectáculo para miles de persona que los están observando por televisión a través de las cámaras.

En la  transmisión del Canal del Fútbol, como siempre, los comentaristas le bajan el perfil a la situación, llegando a decir incluso que es hasta normal que estas cuestiones sucedan. Del reglamento, ningún comentario. En definitiva, el intento de conato entre ambos jugadores  es sencillamente repudiable, toda vez que por su condición de futbolistas profesionales son modelos a seguir por los niños. Por lo tanto, no es un error, es una falta demasiado grave.

No es menos importante el comportamiento de las personas que deben velar por el orden y la disciplina. Primero que todo, decir que el árbitro y todos sus colaboradores pudieron perfectamente haber expulsado a ambos futbolistas y de paso sentar un precedente. Claramente no lo hicieron, quizás para no apagar el fuego con bencina, pensamos todos, pero sin duda estos incidente deberían estar informados al Tribunal de Disciplina de la ANFP. 

¡Pero no, tampoco fue informado…! Quizás para ellos fue un partido normal, recordemos que el reglamento los faculta para expulsar, antes, durante, y pos partido, si se observan conductas de indisciplina. Pero bueno, no lo hicieron (si no informaron incidentes tan importantes transmitidos por televisión, con millones de testigo, ¿no sería prudente sancionar también a los jueces por omitir tan importantes sucesos?). 

Después esperábamos que el Tribunal de Disciplina de la ANFP se manifestara al respecto, sancionando de oficio, como corresponde. Sin embargo, nada de esto ha ocurrido aún, y como todo el mundo le bajó el perfil, lo más probable es que queden sin sanción.

Luego, llegamos a pensar que por lo bien vendido que ha sido el carácter fuerte de Rafael Dudamel, nuevo técnico de la Universidad de Chile, éste iba a dejar inmediatamente una muestra clara de su toma de decisiones y, de paso, rayar la cancha y hacer sentir un liderazgo fuerte en el cuadro azul.

Hasta ahora nada de eso ha sucedido. Definitivamente, me decepciona la indolencia y el tratamiento que se le ha dado a este importante y vergonzoso episodio. Será más fácil cachetear a un futbolista qué sancionarlo, parece que piensa Dudamel, o es que no tiene tanto carácter como se ha dicho. Lo cierto es que hubo muchas instancias para que estos jugadores fueron sancionados como claramente merecían, porque brindaron un feo espectáculo, fueron un pésimo ejemplo y no les salió “ni por curados”.

A las autoridades del fútbol les pido por favor: cuiden  y dignifiquen nuestro fútbol, las nuevas generaciones se los agradecerán.

Por último, ¿es más grave reclamar de manera airada e insistente y ser sancionado por el Tribunal de Disciplina de la ANFP con algunos partidos de suspensión, como sucedió con los técnicos Quinteros, de Colo Colo, y Torrente, de Everton, que el burdo y vergonzoso espectáculo brindado por los dos jugadores azules? ¡Juzgue usted!

El enfado de trasladó a camarines.