Finales ATP: el cuarteto de cuerdas soñado
En semifinales del torneo de maestros de Londres se medirán los mejores del circuito, con Djokovic como favorito.
Por ANDRÉS ALBURQUERQUE
El serbio Novak Djokovic frente al austríaco Dominic Thiem y el español Rafael Nadal ante el ruso Daniil Medvedev. El número 1 contra el 3, y el 2 ante el 4. Esas semifinales perfectas, que podría dar la impresión de que es un hecho común (que se enfrenten los cuatro primeros del ranking), se dará solo por tercera vez en la historia y por primera vez desde el año 2004 (con Federer campeón sobre Hewitt, Roddick y Safin).
Curioso si consideramos que habitualmente sólo llegan los ocho mejores a disputar el último torneo del año.
Esta vez se produjo en las ahora llamadas ATP Finals (antes Masters Grand Prix, ATP Tour World Championships y Tennis Masters Cup) en un año inolvidable bajo el parámetro que le apetezca, y que podría romper la tendencia de los últimos cuatro torneos, en que no ha vencido ninguno del grupo de los “big tree” (Djokovic, Nadal y el suizo Roger Federer).

El último fue Djokovic en 2015, porque después alzaron la copa en Londres el británico Andy Murray, el búlgaro Grigor Dimitrov, el alemán Alexander Zverev y el griego Stefanos Tsitsipas.
Nadal nunca ha sido campeón (cayó en las finales de 2010 y 2013 frente a Federer y Djokovic, respectivamente), Thiem fue subcampeón el año pasado, y Medvedev logró este año sus primeras victorias (el año pasado, en su debut, perdió ante Nadal, Tsitsipas y Zverev).
Djokovic es, pese a su inapelable derrota ante el ruso, el gran favorito. No sólo por ser el número 1 del mundo, puesto que aseguró en este año impredecible por sexta vez en su carrera a fines de octubre, por lo que pase lo que pase en Londres, verá la llegada del año nuevo desde la cúspide, tal como lo hizo en 2011, 2012, 2014, 2015 y 2018.
Además de su sólido juego, el serbio se acomoda bien en estas canchas, su tenis está intacto, como lo demostró el viernes al ganarle a Zverev en un partido de altísimo nivel, y además ya ha sido campeón acá en cinco oportunidades.
También porque cuenta con las armas suficientes para vencer a cualquiera de los semifinalistas. Tiene, de hecho, supremacía de victorias sobre Nadal (29-27), Thiem (7-4) y Medvedev (4-3).
EL FACTOR 2020
Sin embargo, este campeonato tiene sus particularidades. Como se efectúa al final de la temporada, muchas veces se impone el que llega en la mejor forma física, lo que en nada disminuye el mérito de los vencedores porque para ganar no sólo hace falta correr más, sino que hacerlo mejor y contar con las armas adecuadas. Una perogrullada que muchas veces desequilibra… el cansancio.
Y como también desde el año 2008 (cuando Djokovic ganó por vez primera) se juega al mejor de tres sets y no de cinco, el físico indudablemente es protagonista.
De esto se ha quejado varios años Nadal, acostumbrado a lamentarse de muchos factores que otros obvian y que ha estado lejos de ser competitivo al final de cada temporada.

Pero este año es diferente. La pandemia obligó a un larguísimo receso y el manacorí volvió en un nivel superior y ya no tendrá excusa para no pelear por la corona.
Su gran escollo se llama Medvedev, el que mejor se ha visto en las Nitto (nombre de la empresa japonesa de cintas y LCDs que desembolsa una parte de los 4.45 millones de euros en disputa) y que viene de despachar a Djokovic con un contundente doble 6-3 pocas veces sufrido por el serbio.
De jugar a jugar, el ruso acapara favoritismos, lo mismo que Thiem, que venció a Nadal en el que se considera el mejor partido del año, por 7-6 (7) y 7-6 (4).
Pero cuando en semifinales están Djokovic y Nadal, todo puede cambiar. Sobre todo en un 2020 impredecible.
