Científico chileno identificó la proteína que protege a los pulmones
El Dr. Hernán Peñaloza lideró durante ocho años una investigación internacional que descubrió el rol de la trombospondina-1 en la defensa del tejido pulmonar durante infecciones bacterianas severas. El hallazgo, publicado en Nature Communications, abre una vía terapéutica complementaria a los antibióticos.
En las infecciones pulmonares graves, el mayor daño no siempre lo causa la bacteria. A menudo es el propio sistema inmune el que, en su intento por eliminar al patógeno, termina destruyendo el tejido que debería proteger.
Ese fenómeno es uno de los grandes desafíos clínicos de la neumonía severa, y es precisamente allí donde Hernán Peñaloza, académico de la Universidad Católica e investigador del Instituto Milenio en Inmunología e Inmunoterapia (IMII), encontró una pista que podría cambiar el enfoque terapéutico.
La investigación, publicada en Nature Communications tras casi una década de trabajo colaborativo, identificó el rol de una proteína llamada trombospondina-1 en la protección de los pulmones durante infecciones bacterianas severas. La proteína, producida de forma natural por las plaquetas y sus células precursoras en la médula ósea, actúa como un escudo que refuerza la arquitectura del pulmón y evita que se deteriore bajo una infección intensa.

El pulmón como campo de batalla
Para entender la relevancia del hallazgo, hay que imaginar el interior de los pulmones como una red de pequeños sacos –los alvéolos– donde ocurre el intercambio de oxígeno que mantiene vivo al organismo. Esta red está sostenida por una estructura llamada matriz extracelular, que funciona como un andamio invisible. En infecciones graves, ese andamio se debilita: la inflamación aumenta la permeabilidad del tejido, se acumula líquido en los alvéolos y el paciente puede llegar a necesitar ventilación mecánica para respirar.
Los investigadores se enfocaron en un patógeno especialmente temido en los hospitales: Pseudomonas aeruginosa, una bacteria resistente a múltiples antibióticos que causa algunos de los casos más graves de neumonía en personas con ventilación mecánica. En Chile y el mundo, este tipo de infecciones representan un escenario clínico de alta mortalidad donde los tratamientos convencionales muchas veces resultan insuficientes.
El estudio demostró, en modelos animales, que la trombospondina-1 cumple al menos dos funciones clave. Por un lado, estabiliza la matriz extracelular regulando componentes estructurales como el colágeno, lo que reduce la permeabilidad del tejido y evita la acumulación de líquido en los alvéolos. Por otro, contribuye a moderar la respuesta inflamatoria frenando la sobreactivación de los neutrófilos, células inmunes eficaces para eliminar bacterias que, si no se regulan, pueden terminar destruyendo el propio tejido.
La evidencia más contundente vino de experimentos con ratones que carecían de esta proteína en sus plaquetas. Esos animales desarrollaron daños pulmonares significativamente más graves, con mayor inflamación, peor función respiratoria y mayor dificultad para eliminar la infección. La ausencia de trombospondina-1 hacía al organismo más vulnerable. «Identificamos un mecanismo de resiliencia tisular que ahora se debe optimizar y evaluar para potenciales usos terapéuticos», explica el Dr. Peñaloza.
Una nueva frontera terapéutica
En un contexto donde la resistencia a los antibióticos crece de forma alarmante, encontrar vías para complementar esos tratamientos (no eliminando al patógeno, sino protegiendo el tejido del huésped) representa un cambio de paradigma. La idea es que en el futuro sea posible diseñar terapias que refuercen este mecanismo natural y mejoren el pronóstico de los pacientes con infecciones respiratorias graves.
El estudio fue el resultado de ocho años de trabajo colaborativo entre el IMII, la Universidad Católica y seis instituciones de Estados Unidos, incluyendo la Universidad de Pittsburgh y la Universidad de California en San Francisco. Las enfermedades respiratorias causan más de ocho millones de muertes al año en el mundo, y comprender cómo el organismo puede proteger sus propios tejidos durante una infección es hoy una de las preguntas más urgentes de la medicina.
