Contribuciones: expertos alertan sobre efecto regresivo

Críticas apuntan a que la eliminación universal del impuesto para adultos mayores podría favorecer al uno por ciento más rico y tensionar las finanzas municipales.

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Por Cristián Carrión
Actualizado el 16 de abril de 2026 - 2:00 pm

La medida del Gobierno favorece a sectores de mayores ingresos y perjudica a las municipalidades / Foto: ARCHIVO

La propuesta del Ejecutivo para eliminar el pago de contribuciones a la primera vivienda de adultos mayores de 65 años abrió un intenso debate técnico. Aunque la medida busca aliviar la carga de quienes enfrentan alzas en los avalúos, economistas advierten que su aplicación universal podría generar efectos contrarios a la equidad.

El foco de las críticas no está en el objetivo, sino en su diseño. Especialistas sostienen que, sin focalización, el beneficio podría extenderse a propietarios de alto patrimonio, debilitando al mismo tiempo los ingresos de los municipios.

Riesgo fiscal y presión sobre municipios

El ex ministro de Economía, Carlos Ominami, calificó la iniciativa como una «mala idea», enfatizando su impacto en la recaudación local y en el equilibrio fiscal. “Me parece muy injusto que una persona ya mayor, que ha perdido una parte de sus ingresos, tenga que vender su casa (…), pero el Gobierno no dice cómo va a compensar por la vía de las transferencias fiscales a los municipios producto de la rebaja en la recaudación”.

En esa línea, advirtió que “esto no hace sino aumentar también los riesgos de que el resultado de todo este paquete sea un aumento del déficit”.

Desde el mundo académico, el economista Claudio Agostini planteó que el sistema actual ya contempla exenciones para sectores vulnerables, por lo que ampliar el beneficio sin distinción podría distorsionar su objetivo.

“Hoy día para cualquier adulto mayor que gana menos de 980 mil pesos y vive en una casa de menos de 225 millones (…) ya no paga. Entonces, de verdad esto es un impuesto que hoy día afecta a personas que están en las casas más caras de Chile, de los ingresos más altos”.

Bajo ese diagnóstico, alertó que una eliminación total podría terminar favoreciendo al segmento de mayores ingresos, incluso “al 1% más rico”.

Alternativas en evaluación

Como opción, Agostini propuso un modelo aplicado en economías desarrolladas que permite aliviar el pago sin eliminarlo completamente. “Lo correcto es lo que se hace en Canadá y en Inglaterra: decir de acuerdo a tus ingresos tú puedes pagar esto -un tope, 5% o 10%- y el resto queda como deuda para cuando la casa se venda o tú la heredes’. Y ahí se paga la deuda y eso soluciona el problema de flujo sin regalar el impuesto”.

El debate se instala así en el diseño de políticas públicas: cómo proteger a los adultos mayores sin comprometer la sostenibilidad fiscal ni generar beneficios regresivos.