El día que Víctor Jara mostró su desconocida pasión por el fútbol
El notable artista nacional, que dejó canciones inmortales a la música a partir de la Nueva Canción Nacional y fue asesinado durante la dictadura militar, pasó por las canchas como tantas figuras conocidas que se entregaron al juego en su faceta menos difundida.
Grandes personajes de la historia cotidiana, como escritores, artistas, políticos, maestros o científicos, estuvieron ligados al fútbol en alguna etapa de sus vidas. El Premio Nobel Gabriel García Márquez, quien asistitó con guayabera a recibir su distinción ante los reyes de Suecia, hace referencias al fútbol en el tráfago de su realismo mágico en varias de sus numerosas novelas, y más cerca, en nuestro país, el destacado siquiatra León Cohen recuerda a menudo en sus apariciones mediáticas que uno de sus mayores orgullos fue haber pertenecido al Ballet Azul.
Uno de ellos fue un emblema de la Nueva Canción Chilena que enriqueció el folclore nacional durante la convulsionada década del 60 y 70, cuando la guitarra era un arma de combate contra las desigualdades sociales. En ese contexto, sus amigos y compañeros recuerdan a Víctor Jara como “un futbolista empeñoso y apasionado”, como todas las cosas que hacía en su vida el compromisor, director de teatro, escritor y cantor popular asesinado tras el golpe de estado de 1973.
“Víctor Jara era como cualquiera de nosotros. Un tipo de extracción humilde, trabajador, calladado y mal humorado a veces. Otras tantas, alegre como quedo retratado en más de alguna foto que ahora circulan por la web. Así era Víctor, no sólo girando en torno a la música y el teatro, sino tan humano que también se permitia con sus amigos momentos que ahora denominariamos “faranduleros”, como los encuentros deportivos que a mediados de los 60 organizaba la revista Ritmo”, recuerdan sus ex compañeros en el icónico grupo Quilapayún, del que fue uno de los formadores en la Universidad Técnica del Estado.

Y fue acompañado de los Quila que mostró sus aptitudes futboleras en el torneo de las figuras de la canción de finales de los sesenta. El torneo se llamaba Baby-Ritmo y sus principales partidos se transmitían los fines de semana en horario matinal a través de la TV aún entonces en blanco y negro. En agosto de 1967 el equipo del Quilapayún, vestido de negro igual que sus ponchos de actuación, se enfrentó con varios cuadros conformados por conocidos cantantes y animadores de la época, como Buddy Richard, el Pollo Fuentes, Wildo y Pat Henry, entre otros emblemas de la Nueva Ola.
Los partidos de baby se jugaban en el ex gimnasio Nataniel, también demolido por el “progreso” santiaguino, y los registros gráficos todavía permiten disfrutar la imagen del Víctor Jara y sus compañeros en la cancha. Julio Carrasco, Carlos Quezada y Víctor -el formidable Víctor Jara creador de Te recuerdo Amanda, el Derecho de vivir en Paz y Plegaria a un labrador, entre tantas canciones inmortales como él-, entregado al juego con el mismo compromiso que siempre distinguió su vida truncada…
