Columna de Miguel Ángel San Martín: Democracia y política

Hay razones que explican el brusco cambio que significa este movimiento pendular político tan acentuado en Chile.

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Por Miguel Ángel San Martín, desde España
Actualizado el 12 de marzo de 2026 - 12:48 pm

El traspaso del mando se hizo en absoluta normalidad como lo demanda la democracia / Foto: AGENCIAS

Chile cerró el miércoles el círculo de un proceso democrático ejemplar. El Presidente de la República saliente, Gabriel Boric, entregó el mando al entrante, José Antonio Kast, en un ambiente de normalidad democrática absoluta. Boric, representante del conglomerado de partidos de izquierda. Kast, representante de la ultraderecha, unida a la derecha tradicional.

No hubo incidentes de ninguna clase, porque en las elecciones presidenciales del pasado 16 de noviembre de 2025, los ciudadanos decidieron contundentemente el cambio de identidad política del gobierno, para el período 2026-2030.

Esa fue una verdadera lección de democracia. Por lo menos, en la formalidad así queda demostrado. Y eso es valorado a nivel internacional.

Sin embargo, hay razones que explican el brusco cambio que significa este movimiento pendular político tan acentuado. Por ejemplo, el uso contundente de los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales incontroladas, con los cuales se desarboló totalmente la imagen de Gabriel Boric y su proyecto gubernamental.

A través de las citadas redes se utilizó el sistema de las fake news con científica efectividad. Y con esos elementos, se manipuló a la población y se justificó una acción de acoso y derribo muy poderosa.

También hay que reconocer algunos errores evidentes en la gestión, afortunadamente corregidos, aunque parcialmente. Además, cierto desconcierto en la coalición de gobierno, provocado por un ideologismo que rondó el fanatismo excluyente, trayendo como consecuencia el estar carente de músculo político para impulsar el avance de algún proyecto de interés social.

Y lo que hay que reconocer, en ambos sectores, la existencia de casos de corrupción que también afectan a la ciudadanía en cuanto a su credibilidad en las instituciones, transformándose en elemento fundamental para algunas decisiones políticas..

Dicho esto, el balance de la democracia en Chile, aprobó ante el mundo su nivel formal.

Ahora es responsabilidad de los que inician la nueva legislatura, aprovechar diversas puertas abiertas por el gobierno saliente y que son positivas para el desarrollo del conjunto de la sociedad chilena.

Es importante mantener algunos temas que siguen una línea evidente de progreso, que vienen de lejos por los canales democráticos, y adaptarlos a los que figuran en el programa de acción de los nuevos gobernantes. No desecharlos. Eso sería lo lógico, lo que nos indica el sentido común y el análisis inteligente de gestión futura.

No sería de recibo que se perdieran algunos beneficios que constituyen reales conquistas y que han surgido desde las propias necesidades sociales. Se trata de una equidad necesaria en cuanto al reparto de las riquezas que nos ofrece nuestra naturaleza.

Las bases legales para continuar en dicha línea han iniciado su instalación, como es el caso del llamado royalty minero y de la Estrategia Estatal de Control del Litio, donde los intereses nacionales se unen con los privados, alcanzando una mirada de largo plazo desde la exploración hasta la explotación de aquellos minerales tan necesarios en el mundo de hoy.

La estabilidad económica del país, conseguida con muchos esfuerzos y creatividad, tras los periodos de convulsión social y de la pandemia, debería continuarse con una estrategia de expansión exportadora. Se trata de aumentar los ingresos fiscales que compensen los ajustes necesarios para consolidar el bienestar económico general. Puede llamarse acción de emergencia o de la manera que se quiera, pero es un proceso evidentemente interesante para el crecimiento y desarrollo de Chile.

Y hay un tema más, relacionado con la realidad internacional que nos toca vivir. Cuando vemos que existe una situación de reordenamiento de la realidad del mundo, producto de un conflicto de intereses de las grandes potencias, Chile debe mantenerse en una línea inteligente de preservar nuestra soberanía y elevar las instancias que nos indica la dignidad nacional.