Columna de Mora Obregón: La guerra también se libra en tu teléfono

Quizá el desafío más grande de nuestro tiempo no sea sólo entender lo que ocurre en el mundo, sino aprender a navegar entre miles de versiones que compiten por nuestra atención.

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Por Luis Mora Obregón
Actualizado el 11 de marzo de 2026 - 12:55 pm

Las redes sociales ponen el mundo en una pantalla / Foto: GETTY

Mientras el mundo observa con preocupación el conflicto entre Israel e Irán, con la inevitable presencia de Estados Unidos en el tablero internacional, hay otra guerra que avanza en silencio. No se libra con misiles ni con tanques. Se libra en algo mucho más cotidiano: nuestros teléfonos.

En redes sociales comienzan a aparecer perfiles nuevos. Cuentas que publican noticias explosivas, mensajes dramáticos y versiones que aseguran revelar “la verdad que los medios ocultan”. Algunas defienden a un bando con fervor absoluto. Otras atacan con la misma intensidad.

En medio de ese ruido aparecen teorías que mezclan conflictos militares con escándalos políticos, potencias lejanas o incluso historias que nada tienen que ver con el conflicto original.

El resultado es una tormenta informativa.

Quien intenta entender lo que ocurre termina atrapado entre versiones opuestas, titulares alarmantes y videos que parecen confirmar cualquier cosa. La guerra ya no se pelea solo en el terreno militar. También se pelea en la mente de quienes observan desde lejos.

Los especialistas llaman a esto guerra informativa o batalla por la narrativa. En ella participan gobiernos, activistas, bots automatizados, cuentas coordinadas y también ciudadanos comunes que comparten contenidos sin verificar.

Las redes sociales amplifican todo: lo verdadero, lo falso y lo confuso.

Para muchos esto resulta familiar. Algo parecido ocurrió durante las elecciones presidenciales en Chile, cuando la conversación digital se llenó de sospechas sobre cuentas automatizadas, campañas de desinformación y rumores que viajaban a gran velocidad. De pronto, la política parecía discutirse más en algoritmos que en plazas públicas.

Hoy, con una guerra internacional de fondo, el fenómeno se repite a escala global.

Quizá el desafío más grande de nuestro tiempo no sea sólo entender lo que ocurre en el mundo, sino aprender a navegar entre miles de versiones que compiten por nuestra atención.

En ese océano de información, mantener la calma y el pensamiento crítico se vuelve un acto casi revolucionario.

Porque en la era digital las guerras no sólo se libran en el campo de batalla. También se libran en nuestras pantallas.