Fallece Alejandro Goic, obispo y defensor del “sueldo ético”
El religioso, de 85 años, dejó una huella profunda en la Iglesia chilena y en el debate social al instalar la necesidad de un salario digno para los trabajadores. La Diócesis de Rancagua lo recordó como un pastor cercano y comprometido con los más vulnerables.
El obispo emérito de Rancagua, monseñor Alejandro Goic, murió este lunes a los 85 años, tras permanecer hospitalizado desde el sábado en la Clínica Isamédica de la capital regional.
La noticia fue confirmada por el Obispado de Rancagua, que informó que el prelado se encontraba bajo observación médica desde el fin de semana.
Guillermo Vera, actual obispo de Rancagua, lo despidió con palabras de gratitud, recordándolo como “un hombre bueno, pastor entregado al apostolado, que supo reír, llorar y soñar con sus hermanos”. Destacó además que, en cada ciudad donde ejerció su ministerio —Punta Arenas, Concepción, Talca, Osorno y Rancagua—, “dejó una huella de cercanía, ternura y fidelidad al Evangelio”.
Un pastor con sello social
Nacido en Punta Arenas y tío de la ex senadora Carolina Goic, el religioso siempre mostró sensibilidad hacia las causas sociales. En su juventud fue capellán de la penitenciaría magallánica y, como vicario general, participó en gestiones para evitar el conflicto del Beagle en 1978.
Durante la dictadura, cuando se desempeñaba como obispo auxiliar de Concepción, fue apodado “el obispo rojo” por su cercanía con los trabajadores de Lota y las demandas de la comunidad minera del Biobío.
Más tarde, en Rancagua, participó en las negociaciones de los subcontratados de Codelco, donde lanzó la propuesta del “sueldo ético”, que instaló un debate nacional sobre justicia salarial en 2007.
Trayectoria en la Iglesia chilena
Goic fue obispo de Osorno entre 1994 y 2004, y luego de Rancagua hasta 2018. También presidió la Conferencia Episcopal de Chile entre 2004 y 2010. Su estilo pastoral, directo y cercano, lo convirtió en una de las figuras más reconocidas de la Iglesia en el país, tanto por su compromiso espiritual como por su rol en temas sociales y laborales.
El legado de Alejandro Goic trasciende los límites de la Iglesia. Su voz en favor de la dignidad de los trabajadores y su insistencia en que el salario debe permitir una vida justa marcaron un antes y un después en la discusión sobre equidad en Chile. Hoy, la comunidad eclesiástica y civil lo despide como un hombre de fe que supo transformar sus convicciones en acciones concretas.
