Wimbledon: Carlos Alcaraz es el rey del tenis
En un partido electrizante, que pudo ir para cualquier lado, el español, de sólo 20 años, derrotó al serbio Novak Djokovic, de 36, por 1-6, 7-6(6), 6-1, 3-6 y 6-4 y mantuvo su sitial de número uno del mundo.
Por SERGIO RIED / Fotos: AGENCIAS
No es normal que un partido de cualquier deporte dure casi cinco horas y esto fue lo que sucedió en la final del torneo de tenis más importante del mundo entre Carlos Alcaraz y Novak Djokovic, que disputaron mucho más que la corona de campeón en el césped de Wimbledon.
Porque estaba también en juego la posición de número uno del orbe y para el serbio significaba, además, dar un paso importante con miras a hacer un Grand Slam, habiendo ganado este año el Abierto de Australia y Roland Garros. Carlitos, a su vez, hacia el emblemático un-dos sobre césped, tras haber ganado Queens dos semanas antes.
MONTAÑA RUSA
Las emociones y los pronósticos se bamboleaban de un lado al otro. Desde el 6-1 del primer set a favor de Djokovic, en el que el murciano prácticamente no estuvo en la cancha, hasta el momento en que Nole dejó escapar un punto de set en el 6-5 del segundo, que finalmente perdió 8-6 en el tiebreak, rompiendo una racha de 15 tiebreaks ganados en hilera.
Igualados a un set, los pronósticos empezaron de nuevo a balancearse, hasta que Carlitos, jugando un tenis increíble y unas piernas de galgo, ganó la etapa 6-1.

EL DESENLACE
Estaban dos sets a uno en favor del chico maravilla de Murcia y todo hacía presagiar que el partido estaba en sus bolsillos. Pero, el serbio no estaba para nada de acuerdo y una vez más renació de sus cenizas e igualó a dos sets imponiéndose en el cuarto por 6-3.
Se llegaba al quinto set y se sobrepasaban las cuatro horas de lucha inclemente.
Con un Carlitos que hacía prevalecer su saque y su movilidad y un Nole, que, como es su costumbre, no daba su brazo a torcer. Hasta que se llegó al punto crucial del encuentro, en el quinto game, donde Carlitos rompió el saque de Nole y tomó la ventaja de dos juegos, que mantuvo a punta de saques y derechos mortíferos hasta llegar al 6-4 definitivo.
Habían transcurrido 4 horas y 56 minutos cuando Carlos Alcaraz por fin pudo cantar victoria.
Partido inolvidable, por su calidad y suspenso hasta la última pelota.
