Tres equipos en el patíbulo

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Por Gerardo Silva
Actualizado el 6 de julio de 2021 - 12:06 pm

Lo que sucede con Curicó Unido, Santiago Wanderers y San Luis de Quillota es sencillamente impresentable, y en el horizonte sólo aparece el descenso de sus respectivas divisiones.

Por GERARDO SILVA

Dirigido por Martín Palermo desde la temporada anterior, Curicó Unido sigue de mal en peor. El ex goleador de Boca Juniors fue contratado con la intención de mantener el protagonismo que el equipo tortero tenía bajo la conducción técnica de Nicolás Larcamón, y la verdad es que el directorio de la sociedad anónima que conduce los destinos de los de la banda sangre le erró el palo al gato: Palermo ha estado lejos de mantener el nivel de juego y de los resultados de su antecesor en el banco curicano. En la temporada anterior Curicó estuvo a punto de descender a la Primera División B y en la presente temporada continúa cuesta abajo, no logra levantar cabeza y se ubica una vez más en zona de descenso. Para colmo, su clásico rival, Rangers de Talca, que pertenece a la segunda categoría del fútbol chileno, lo dejó eliminado de la Copa Chile. 

Otro que también está sufriendo malos resultados es el decano del fútbol chileno,  Santiago Wanderers. Luego de luchar de manera angustiosa por mantener la categoría en la temporada recién pasada con Miguel Ramírez como entrenador, el equipo de Valparaíso se salvó de forma milagrosa. Asustados, los ejecutivos de la sociedad anónima no lo pensaron dos veces: decidieron cambiar al jefe en su cabina técnica y contrataron a Ronald Fuentes, que venía de hacer una muy buena campaña en Unión Española.

Sin embargo, quien parecía ser prenda de garantía, no pudo lograr que el novel plantel caturro ganara un solo partido de los seis que dirigió. “Chilenita” no encontró respuesta en sus futbolistas y abandonó el proyecto. Ágilmente, los directivos consiguieron el concurso de un técnico joven y bueno, Víctor Riveros, estratego que parecía tener el perfil para levantar el rendimiento del equipo.

Tampoco lo consiguió. Y, lo que es más grave aún, los verdes porteños quedaron eliminados en Copa Chile a manos de Deportes Concepción, equipo de la tercera categoría del fútbol, que el año anterior se salvó de ir al campo amateur solamente por una cuestión administrativa. Por si fuera poco, en la presente temporada Wanderers  aún no gana un solo partido en segunda división, lo que detonó la renuncia de Riveros. Hoy, el club se encuentra bajo interinato de Moisés Villarroel, mundialista del 98, un histórico de la institución. 

A estos dos equipos de Primera División vamos a agregar a San Luis de Quillota, institución que pertenece a la Primera B del fútbol chileno y que pasa por un momento similar. Hace tres años que perdió la memoria y dejó de competir; ahora anda a los tumbos, entrenadores van y vienen y los resultados siguen siendo negativos. El año pasado comenzó la temporada con técnico argentino, José María Martínez. A poco andar fue despedido y trajeron a otro DT trasandino, Marcelo Raya, cuyo nombre cuesta recordar porque se fue pronto sin ganar un solo encuentro y con su equipo en los últimos lugares.

El directorio quillotano  volvió a contratar a Martínez, quien agonizó hasta el final con el equipo logrando a última hora ponerle ventilador artificial y salvar la categoría. En la presente temporada, el directorio lo contrató por tercera vez y armó un equipo para estar en la parte alta de la tabla; sin embargo, como San Luis se mantuvo siempre en los últimos lugares, el entrenador argentino fue cesado, otra vez.

Como la dirigencia es perseverante, quiso traer otro técnico trasandino, pero el elegido no pudo entrar al país por la situación sanitaria que atravesamos. Fue así como, mientras duró la espera, los de la Quinta Región sentaron en el banco a dos técnicos interinos para los dos partidos que disputaron. Como cosecharon dos nuevas derrotas, quedaron en el sótano del torneo.

Entonces decidieron contratar a Francisco Bozán, con quien ya perdió tres partidos de la competencia local y dos de la Copa Chile, y la situación actual de los canarios pasó a ser angustiante. 

Francisco Bozán, entrenador de San Luis.

En fin, es la realidad de las tres instituciones que en el amanecer del torneo ya se vislumbran como serios candidatos al descenso. Dos de ellos, a la Primera División B; el tercero, a la Segunda División profesional. Esto sucederá, a no ser que los directivos de esas tres instituciones modifiquen oportunamente sus conductas y sus técnicos encuentren lo antes posible las respuestas futbolísticas que necesitan para doblarle la mano destino. 

Lo cierto es que la vacuna contra el covid 19 llegó bastante más rápido que la vacuna contra el descenso. Lo importante es que queda mucho campeonato aún, para seguir luchando por la permanencia o definitivamente morir en el intento.