Recuerde que este sábado se cambia la hora
A la medianoche, el país retoma el horario de invierno, con excepciones en el extremo sur. Los relojes deben atrasarse una hora.
Chile se alista para realizar la noche de este sábado 4 de abril el primer cambio de hora de 2026. La modificación marca el tránsito hacia el horario de invierno e impacta directamente en la rutina diaria de millones de personas.
Según la normativa vigente, el ajuste se realizará cuando el reloj marque las 23:59:59. En ese instante se debe retroceder 60 minutos, volviendo a las 23:00 horas. Con el cambio, se privilegia la luz natural durante la mañana, aunque por las tardes comenzará a oscurecer más temprano.
Además, implica pasar al huso horario UTC-4 en gran parte del país, lo que modifica hábitos laborales, escolares y de transporte. Los ajustes buscan optimizar el uso de la luz solar en los meses de otoño e invierno, especialmente en zonas con menor radiación matinal.
Sin embargo, no todo el territorio nacional aplicará la modificación. Las regiones de Aysén y Magallanes (y Antártica Chilena) mantendrán el horario de verano durante todo el año, permaneciendo en UTC-3.
¿Qué hay que configurar?
La excepción responde a condiciones geográficas y climáticas, donde la disponibilidad de luz natural en invierno es considerablemente menor.
En la mayoría de los casos, no será necesario realizar ajustes manuales para efectuar el cambio de hora. Los teléfonos inteligentes, los digitales y computadores suelen actualizar la hora automáticamente, siempre que estén configurados en modo de sincronización.
“Los computadores actuales suelen actualizar la hora de forma automática. Pese a ello, siempre es recomendable revisar la configuración del sistema para confirmar que la sincronización esté activa”, explica Gabriel Bahamondes, experto en la materia.
Por eso se recomienda verificar los dispositivos antiguos o con ajustes manuales, para evitar errores en horarios de actividades o sistemas programados.
El cambio de hora genera un debate sobre el impacto en la vida de las personas, y expertos y ciudadanos siguen divididos por su aplicación.
