Powerlifting: la fuerza mental de Marion Serrano
Batallando luchas internas, sorteando la adversidad, la atleta frente a todo pronóstico pesimista, logró llevarse bronce en los Paralímpicos de París 2024.
El camino a la gloria paralímpica no sólo se forja en el gimnasio. Para Marion Serrano, la medalla de bronce en los Juegos Paralímpicos de París 2024 fue el resultado de una transformación mental.
La parapowerlifter chilena superó bloqueos internos, entrenó su mente y logró plasmar su verdadero potencial en la plataforma de competencia.
El obstáculo invisible: el miedo al fallo
Primer intento fallido. Segundo intento fallido. La historia se repetía en cada competencia. Serrano sabía que tenía la fuerza, pero su mente la traicionaba hasta la última oportunidad. El temor al error y la presión la paralizaban.
«Estaba en un hoyo. Necesitaba trabajar mi cabeza», reconoce. Decidió sumar un psicólogo deportivo a su equipo, una decisión que cambiaría su carrera.

Santiago 2023: el primer gran avance
El cambio comenzó a notarse en los Juegos Parapanamericanos de Santiago 2023. Con la guía de su psicólogo Cristian Araya, Serrano afrontó la competencia sin presión y logró ejecutar tres intentos válidos, un logro inédito en su carrera.
Levantó 131 kilos y se quedó con la medalla de plata. «Me convencí de que podía, y no soltar esa idea lo fue todo», cuenta.
París 2024: la consagración en su cumpleaños
La noche previa a la final en París fue una tormenta emocional. «Lloraba todo el tiempo. Me aterraba no estar a la altura», confiesa. Pero al pisar la plataforma, todo se alineó. El 8 de septiembre, día de su cumpleaños, Serrano ejecutó un levantamiento de 134 kilos, su mejor marca histórica. Instantes después, su preparador físico Fernando Barría le gritó la noticia: «¡Marion, tenemos la de bronce!».
Con ese logro, se convirtió en la primera chilena en ganar una medalla paralímpica en powerlifting.
Nuevos objetivos, la misma mentalidad
Lejos de conformarse, Serrano ya apunta al Mundial de Egipto 2025, donde espera mejorar su récord personal. Antes, disputará la Copa del Mundo en Georgia, afinando su técnica y fortaleciéndose mentalmente.
«Estoy cansada por todo lo que fue París, pero a Egipto voy a matarme», dice con determinación.
Su rutina de seis días de entrenamiento sigue intacta, y las sesiones con su psicólogo continúan siendo clave. «Fueron cuatro años de empezar varias veces de cero, pero todo esfuerzo tiene su recompensa», afirma, inspirando a quienes, como ella, buscan desafiar sus propios límites.
