Peligro en jóvenes: vinculan consumo de energéticas con mayor riesgo cardíaco

Un estudio que revisó más de 28 mil reportes de eventos adversos en Estados Unidos identificó una asociación entre productos con cafeína y casos de paro cardíaco, ataques cardíacos y arritmias. Un especialista de la Universidad del Alba explica cómo actúan estos estimulantes y por qué es importante moderar su consumo a edad temprana.

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Por Maximiliano Contreras
Actualizado el 5 de noviembre de 2026 - 12:45 pm

El peligro radicaría en el uso habitual, en especial en personas que no hacen deporte / Foto: ARCHIVO

Las bebidas energéticas se han convertido en una herramienta habitual para vencer el cansancio ante largas jornadas laborales o estudiantiles, o bien para mejorar el rendimiento físico. No obstante, su consumo desmedido ha estado bajo la investigación de profesionales debido a que la tendencia de recurrir a estos productos ha generado distintos eventos cardiovasculares, particularmente en adultos jóvenes.

El estudio analizó 28.345 reportes de posibles efectos adversos enviados a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) entre 2017 y 2025. De ellos, 854 mencionaban bebidas energéticas o suplementos que contenían cafeína u otros estimulantes.

Al comparar estos registros con aquellos asociados a productos sin cafeína ni estimulantes, los investigadores observaron que los reportes de paro cardíaco eran aproximadamente 11 veces más frecuentes en el primer grupo. También identificaron una mayor frecuencia de reportes de ataques cardíacos, arritmias ventriculares y palpitaciones.

Uno de los datos más llamativos es que aproximadamente 45% de las alertas vinculadas a estimulantes y problemas al corazón afectaba a jóvenes de entre 18 y 34 años, un sector etario que por lo general no se ubica dentro de los grupos vulnerables a este tipo de patologías.

A pesar de que estos hallazgos deben tomarse con prudencia, ya que reflejan una vinculación y no una relación directa de causa y efecto, el estudio reactiva el debate acerca de las posibles consecuencias negativas que trae aparejado el consumo frecuente de energéticas.

¿Qué explican los profesionales?

El doctor Jaime Lepe, director de la Escuela de Medicina de la Universidad del Alba, explicó que uno de los principales componentes de este producto es su alto contenido de cafeína, un elemento que actúa sobre el sistema nervioso central y que puede alterar distintas funciones del organismo.

Así comentó el profesional: “Las bebidas energéticas generan una sensación de mayor alerta y disminución del cansancio, pero eso no significa que el organismo esté recuperado. La cafeína y otros estimulantes pueden aumentar la frecuencia cardíaca y la presión arterial, especialmente cuando se consumen en cantidades elevadas o de manera habitual”.

El especialista plantea que el riesgo no depende únicamente de la cantidad de bebidas que una persona consume, sino también de su composición, la presencia de otros estimulantes y las condiciones de salud de quien las ingiere.

En consecuencia, el uso de estos productos representa un motivo de especial inquietud en personas con antecedentes de afecciones cardiovasculares, arritmias o factores de riesgo predisponentes.

Uno de los elementos que preocupa a los expertos es la normalización de las bebidas energéticas como productos de consumo cotidiano, especialmente entre jóvenes que enfrentan extensas jornadas de estudio, trabajo o actividad física.

Ellos son quienes, en ocasiones, empiezan y finalizan su día de la mano de estas latas llenas de cafeína. A diferencia de otras sustancias estimulantes, estos productos suelen comercializarse en cualquier negocio cercano como una alternativa rápida para aumentar la energía y mejorar el rendimiento, lo que puede llevar a que sus efectos sean subestimados.

El peligro del uso cotidiano

“El problema aparece cuando estas bebidas se transforman en una respuesta habitual frente al cansancio o la falta de sueño. El organismo necesita descanso y recuperación, y recurrir constantemente a estimulantes puede generar una falsa sensación de energía que no reemplaza las necesidades fisiológicas”, comenta Lepe.

El académico advierte sobre la necesidad de saber interpretar las señales del cuerpo ante el consumo excesivo de la conocida «energy drink», precisamente ante dolores en el pecho, palpitaciones o mareos frente a movimientos bruscos.

Estos síntomas van de la mano con la ingesta de estos líquidos y no son normales en el cuerpo humano. Ante su aparición, se recomienda suspender el consumo y buscar evaluación médica, especialmente si son intensos o persistentes.

Para concluir, el profesional afirma que, para no depender directamente del consumo de la bebida, hay que mantener una dieta saludable y un descanso reconfortante que permita al cuerpo obtener energía sin necesidad de recurrir a suplementos.

Si bien la investigación no permite afirmar que las energéticas provoquen directamente un paro cardíaco, sus resultados refuerzan la importancia de seguir estudiando sus efectos y de promover un consumo informado, especialmente entre la población joven.

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