Opazo puso en carrera al título a Colo Colo

Imagen del autor

Por Eduardo Bruna
Actualizado el 2 de octubre de 2017 - 10:45 am

Universidad Católica vs Colo Colo

Opazo llegó como refuerzo desde Wanderers y el trasplante le costó. No partió como titular y, cuando llegó a entrar, tampoco conformó. Esta vez, sin embargo, anotó el gol de la victoria de Colo Colo frente a Universidad Católica en San Carlos y con eso –en un partido tan trabado, de tanto roce y tanta marca que a ratos más parecía un partido de ajedrez que un encuentro de fútbol-, se transformó indiscutiblemente en la figura de su cuadro.

Como lo había sido también en la fecha pasada, anotando dos goles frente a San Luis de Quillota.

Y en un encuentro con más arrestos ofensivos que llegadas claras de uno y otro, y por ende con muy pocas ocasiones de gol, Opazo rompió los esquemas acaso porque, de los jugadores albos llamados a transformarse en determinantes, era el que menos preocupaba a los defensores de Universidad Católica, que lo dejaron libre de marca en ese minuto 68 que definió la brega.

Opazo, al momento de recibir la habilitación de Valdivia, estaba levemente adelantado, en posición fuera de juego, pero esta, muy fina, no fue advertida por el guardalínea que corría por su sector. Y lo que vino después ya es mérito absoluto del porteño, que enganchó hacia adentro y metió el zurdazo bajo que agarró una comba precisa para meterse junto al vertical más alejado, dejando parado a Toselli.

Con esa solitaria conquista, Colo Colo ratificó su absoluta paternidad sobre Universidad Católica desde que Guede se adueñó de la dirección técnica alba, ganando una y otra vez al cuadro que dirige Mario Salas.

Pocas veces un gol como este de Opazo puede considerarse más providencial. No sólo porque fue uno de los pocos acercamientos albos a la portería rival, sino porque Colo Colo no era en ese momento superior, como no lo había sido durante todo el partido.

El problema es que, jugando mejor, Universidad Católica no fue capaz de traducir esa superioridad en la única parte donde tiene efecto y vale: el gol. No sólo eso: superando a su rival, fue incapaz de procurarse muchas oportunidades, porque si alguien que no vio el partido piensa que Orión, el meta albo, trabajó seguido y mucho, se equivoca de plano.

Salvo una gran jugada del uruguayo Silva, que superó en gran forma a Barroso primero ganándole la posición para luego eludirlo pasándole la pelota por arriba de su cabeza y rematar contra el vertical cuando la opción de Orión era nula, Universidad Católica, pese a ser mejor, no tuvo otra.

Y cuando eso ocurrió ya se jugaba el minuto 39 de partido.

Dicho de otra forma, marcando estrictamente a los jugadores albos clave, como Paredes, Valdivia y Valdés, Universidad Católica tenía casi siempre el balón en su poder, sólo que, llegado el momento de superar el evidente retraso defensivo albo, era incapaz de superar el cerco.

Los intentos de penetrar por el centro eran una y otra vez abortados, por arriba Colo Colo se las arreglaba y Universidad Católica tampoco podía exhibir desborde por las bandas o un remate de distancia que preocupara a Orión.

El “cruzado” era, pues, un dominio tan absoluto como estéril. Y si es por llegadas incluso en ese lapso, tan poco propicio para sus pretensiones, fue Colo Colo el que amenazó con un poco más de claridad: a los 33, tras gran habilitación de Villanueva a Valdés, que el “Pajarito” desperdició por cerrarse él mismo el ángulo para tirar después desviado, y a los 37, luego que el “Mago” inventara una jugada en que con un vivísimo enganche dejó atrás a dos defensores cruzados para que Paredes habilitara prestamente a un Suazo que aparecía destapado por su banda. El lateral volante definió de forma horrible, haciendo que su disparo fuera a morir en la red lateral.

La segunda etapa mantuvo la tónica. Seguía teniéndola mucho más Universidad Católica, pero sin poder prosperar en esa zona donde debía marcar la diferencia. La mejor oportunidad para romper el cerco la dejó ir Aued en el minuto 64, cuando optó por rematar alto desde fuera del área en circunstancias que, perdiendo el balón en la salida debido al “pressing”, contra el arco de Orión corrían cinco jugadores “cruzados” contra cuatro albos absolutamente mal parados.

Si el triunfo albo era difícil tras el tanto de Opazo, lo fue doblemente luego que, a diez minutos del término (los seis reglamentarios más los cuatro de descuentos que dio Patricio Polic), Baeza se ganara la tarjeta roja luego de una segunda amarilla. El volante cortó una jugada con la mano a la entrada del área y con eso puso en riesgo la victoria de su cuadro no sólo por dejarlo en inferioridad numérica cuando el asedio del rival arreciaba, sino porque le brindaba a Jeison Vargas, hacía poco ingresado, la gran oportunidad de sacarle partido a esa pelota muerta.

Pero el volante falló en su intento y, como suele ocurrir, mientras para Colo Colo el reloj de Polic parecía haberse detenido, para Universidad Católica en cambio se desbocaba.

Nada de lo que intentó Mario Salas rindió frutos. Los ingresos del propio Vargas, de Llanos y Cordero remarcaron el dominio “cruzado” en esos últimos minutos en que la cancha parecía inclinada hacia el arco albo, pero la defensa alba se hacía fuerte tras cada arremetida y, por cierto, tampoco mostraba demasiados pudores para sacarla a cualquier parte.

En esos momentos de desesperación local y angustia alba, Colo Colo hasta pudo anotar otro gol en los descuentos. A un tiro libre sobre la zona de Orión concurrió hasta Toselli y el rechazo sorprendió al meta muy lejos de su arco. El balón le fue a Paredes, pero el goleador, que no hizo un buen partido, prolongando la sensación de que anda con la pólvora mojada, en lugar de rematar prefirió avanzar unos metros, dándole a Cordero el tiempo justo para llegar a cubrir la portería e impedir que el balón llegara a las mallas.

Asunto sancionado. Y mientras Colo Colo recupera de lleno su opción tras sus victorias ante San Luis y Universidad Católica, poniéndose a tres puntos de Unión Española, el elenco “cruzado” se hunde cada vez más en una campaña que a estas alturas sólo cabe calificar como paupérrima.

Tal vez sea esta la oportunidad en que Salas mejor puede argumentar las injusticias que el fútbol presenta de tanto en tanto. En otras palabras, señalar objetivamente que su cuadro no mereció perder.

El problema es que, con lo poquito que hizo ofensivamente, tampoco merecía ganar.

PORMENORES

Torneo de Transición. Octava fecha.

Estadio: San Carlos de Apoquindo.

Público: 9.979 espectadores.

Arbitro: Patricio Polic.

UNIVERSIDAD CATOLICA: Toselli; Alvarez, Lanaro, Ampuero, Voboril (77’ Cordero); Fuenzalida, Lobos (69’ Vargas), Fuentes (82’ Llanos), Aued; Buonanotte; Silva.

COLO COLO: Orión; Zaldivia, Barroso, Meza; Opazo, Valdés (87’ Figueroa), Baeza, Suazo; Valdivia (87´Araya); Villanueva (56’ Vilches) y Paredes.

Gol: Opazo, a los 68 minutos.

Tarjetas amarillas: en Universidad Católica, Alvarez, Lanaro, Aued y Fuentes; en Colo Colo, Opazo, Meza, Baeza y Paredes.

Tarjeta roja: Baeza, de Colo Colo, a los 84 minutos por doble amarilla.