La Roja Sub 17 bebió de su propia medicina

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Por Jorge Castillo Pizarro
Actualizado el 14 de marzo de 2017 - 12:11 am

Tras el triunfo ante Colombia el comentario de El Ágora terminaba planteando su recelo de cara al partido contra Paraguay. Se recalcaba entonces que los guaraníes no eran cafeteros ni vinotintos y que posiblemente el equipo de Hernán Caputto no podría desplegar su acostumbrado juego defensivo y de pelotazo largo.

Dicho y hecho. La Roja salió a jugar con la misma oncena aguerrida y táctica de los últimos partidos pero se estrelló contra un rival que no sabe de juego bonito y sí de táctica y lucidez para golpear al rival donde más le duele.

Eso hizo el elenco de Gustavo Morinigo. No quiso hacerse del balón para lucir destrezas -como colombianos y venezolanos- . Se preocupó ante todo de sofocar a Chile en el cogote, tapándole todas las salidas y quitándole el balón en tres cuartos para sorprender con velocidad en un tramo corto a la hasta ahora sólida defensa nacional.

Apenas habían transcurrido siete minutos cuando el volante defensivo Braian Ojeda le birló una pelota a Martín Lara y apuró de inmediato para el centrodelantero Fernando Romero. Dentro del área, este no tuvo más que apuntar para sacar un derechazo bajo que eludió el estirón de Junior Bórquez.

Lo peor es que Chile no reaccionó. No por falta de ganas, sino que por falta de creatividad ofensiva. El secreto de su éxito en los seis partidos previos fue dejar que las ideas las maceraran sus rivales. Pero esta vez la obligación era suya. Y no tenía los hombres idóneos para asumirla. Los más hábiles o claros estaban en la banca -Provoste, Espinoza y Vega- o lesionados -Campos-. Así, a los paraguayos les bastó con mantener la presión para quitar una y otra vez la pelota a los chilenos y evitar que estos siquiera pudieran acercarse a su área.

Lo peor fue que en los descuentos de la primera fracción un contragolpe del hábil Leonardo Sánchez desajustó a los sólidos centrales chilenos Lucas Alarcón y Sebastián Valencia y a fuerza de atrevimiento, velocidad, maña y amague, logró vulnerar nuevamente a Bórquez.

Fue un mazazo para Chile. El equipo ya había dado vuelta dos marcadores adversos contra Colombia y Uruguay en primera fase, pero en ambos casos la diferencia era de un gol. No de dos, como ahora.

Uno podía firmar ya en ese momento la derrota nacional. Y así fue. Caputto puso al creativo Provoste al medio y a los técnicos Vega y Cam arriba, pero casi nada cambió. Con pelota parada o en movimiento, la Roja insistió en los balones aéreos, desoyendo la historia que dice que Paraguay es muy sólida por arriba. Es que una orquesta de circo no va a tocar mejor porque sea reforzada con el primer violín de la Sinfónica. Caputto preparó a su equipo para pujar. Con orden, sí, pero para ir a la pelea. La pulcritud de Provoste se pierde en medio de tanto vértigo y apuro. No surte efecto. Más encima, un apagón de 10 minutos en el estadio frenó un incipiente ritmo nacional y los últimos minutos no hubo sorpresas favorables y si al menos tres casi goles guaraníes.

Dentro de la desazón queda el consuelo de que Chile sigue en la parte de arriba de la tabla con 6 puntos, aunque ahora superado por Brasil con 7, que en el partido de fondo venció a Ecuador por 3 a 0. Es amagado también por Paraguay, con 5 y Colombia con 4, que en el preliminar solo igualó sin goles con Venezuela. Esta última y Ecuador, con 1 punto, cierran la tabla. El próximo partido será justamente contra los del Guayas, a los que vencieron al cierre de la primera fase, cuando ambos ya estaban clasificados.

Deberá Caputto pensar muy bien qué hacer pasado mañana jueves. Ecuador tiene mucho de Colombia y Venezuela pero a la habilidad le suma potencia y velocidad. Como está necesitado de puntos, posiblemente saldrá a atosigar a Chile. No parece un partido para experimentos. Seguramente Caputto insistirá en su receta. Veremos si sale indemne. Una victoria o incluso una igualdad dejaría a Chile prácticamente en la India. Todo estriba en que Ecuador y Venezuela se queden al fondo. Con eso basta. El cierre con Brasil, el domingo, podría disputarse sin nervios ni la urgencia de doblegar a un rival que ha mostrado un nivel superior al resto. Que así sea.

PORMENORES

ESTADIO: El Teniente de Rancagua
PÚBLICO: 11.849 espectadores
ÁRBITRO: Óscar Rojas (Uruguay)

CHILE (0):
J. Bórquez; G. Zúñiga, L. Alarcón, S. Valencia, Y. Oyanedel; M. Lara, M. Morales (46′, B. Provoste), O. Rojas; W. Gama (46′, B. Cam), N. Ramírez (90′, Z. Vega), A. Díaz. DT: Hernán Caputto.

PARAGUAY (2): A. Roa; J. Rolón, L. Zárate (16′, R. Quintero), R. Fernández, M. Rolón; B. Ojeda, J. Báez, J. Rodríguez; F. Cardozo, L. Sánchez (91′, A. Galeano), F. Romero (91′, V. Villasanti). DT: Gustavo Morinigo.

GOLES: 7′ Romero (PAR), 46′ Sánchez (PAR).

TARJETAS AMARILLAS: Morales y Valencia (CHI), Cardozo (PAR)