La Dirección de Aguas lleva a cabo plan para impedir que se la roben
Mediante tecnología de punta, entre ella drones, se puede monitorear la cantidad de agua en un tranque y detectar si existe de improviso una baja sospechosa. Del mismo modo, pueden captar pozos ocultos y tuberías subterráneas que en forma irregular extraigan de un río o de un estero el vital elemento.
Por EL AGORA / Foto: ARCHIVO
Si bien 2022 significó un leve respiro en lo que a sequía respecta, la situación en el país sigue siendo crítica: Santiago sólo acumuló algo así como 160 mm de aguas lluvias, muy lejos de lo normal, es decir, 300 mm.
La última vez que tuvimos precipitaciones consideradas normales fue en el año 2008, cuando sobre la capital cayeron 350 milímetros.
Es por esta razón que la Dirección General de Aguas (DGA), dependiente del Ministerio de Obras Públicas, dio a conocer un plan que impida la extracción ilegal de agua, algo que es mucho más común de lo que parece, en un país donde existen privilegiados con derechos de aguas adquiridos.
La laguna de Aculeo es uno de esos acuíferos que, más allá de la falta de lluvias, sufrió el vaciamiento indiscriminado de sus aguas y el desvío de sus afluentes.
De partida, el presupuesto de la Dirección General de Aguas fue incrementado en un 19% respecto del año anterior, con una inyección de 9 mil millones de pesos para llevar a cabo un plan destinado a combatir el robo de agua y la desviación de cursos naturales del líquido elemento.
Del mismo modo, si a inicios del año pasado la Dirección General de Aguas contaba con 70 personas para cuidar el agua, al final esa cifra había aumentado a 90, y se espera llegar a 140 a julio del presente año.
Aparte de los fiscalizadores, se adquirió tecnología de punta para combatir este delito. Entre ella, drones que pueden detectar no sólo la cantidad de agua que existe por ejemplo en un tranque, para ir periódicamente midiendo de modo que no se produzca un vaciamiento, sino que mediante un láser son capaces de ubicar pozos ocultos, tanto como tuberías bajo tierra destinadas a extraer agua de los cursos.
Juan Carlos García, ministro de Obras Públicas, señaló que esta tarea es urgente e imprescindible en un país que, además de padecer una prolongada sequía, está sufriendo una crisis hídrica con todas sus letras.
Se calcula que el 72% de la superficie del territorio nacional sufre algún grado de sequía, y 156 de las 345 comunas del país presentan riesgo de desertificación.
