Gendarmería: hacinamiento carcelario llega al 47%

Informe oficial advierte brecha entre capacidad y población penal, con recintos que duplican su ocupación y presión creciente sobre el sistema penitenciario.

Imagen del autor

Por Cristián Carrión
Actualizado el 17 de febrero de 2026 - 2:22 pm

En algunos penales el hacinamiento es del 200% / Foto (referencial): ARCHIVO

El sistema penitenciario chileno enfrenta un escenario crítico de ocupación. Según cifras de Gendarmería de Chile al cierre de 2025, la población recluida en régimen cerrado superó ampliamente la capacidad disponible, alcanzando una sobrepoblación cercana al 47% a nivel nacional.

Los datos muestran que más de 62 mil personas permanecían privadas de libertad en recintos diseñados para poco más de 42 mil cupos, reflejando una brecha estructural que se ha profundizado en los últimos años.

Regiones y penales bajo mayor presión

El fenómeno no es homogéneo. Sólo la Región de Los Ríos registra niveles de ocupación bajo su capacidad, mientras zonas como Atacama, Maule y La Araucanía concentran los mayores niveles de saturación.

Al menos diez establecimientos presentan condiciones de hacinamiento —es decir, más del 200% de uso—, principalmente en unidades de administración estatal, donde la presión sobre infraestructura y personal es más evidente.

Desde la institución señalan que «la sobrepoblación constituye un desafío histórico penitenciario, que se ha intensificado en los últimos años por el crecimiento exponencial de la población penal, situación que, actualmente, el Estado enfrenta con medidas concretas, inversión en infraestructura y el fortalecimiento permanente de la gestión institucional».

Asimismo, destacan acciones para asegurar «condiciones dignas de habitabilidad, tales como la segregación y el traslado de personas privadas de libertad entre unidades, bajo un sistema de clasificación nacional que considera condición procesal, compromiso delictual, tipo de delito, y género, entre otros factores».

Infraestructura y alza de ingresos

El Plan Maestro de Infraestructura Penitenciaria proyecta ampliar plazas con foco en módulos de mayor seguridad y espacios de reinserción, en un contexto donde se han incorporado nuevos cupos y se espera un aumento significativo hacia 2030.

Sin embargo, el incremento de ingresos al sistema continúa superando la expansión de la capacidad.

La ministra vocera Camila Vallejo sostuvo que, pese al aumento de la población penal, se han reducido ciertos indicadores de conflictividad al interior de los recintos.

Riesgos para la seguridad y la reinserción

La experta en crimen organizado Pilar Lizana advierte que la saturación favorece dinámicas de control interno por parte de grupos más peligrosos y dificulta la segmentación de internos.

A su juicio, la sobrepoblación alimenta la «dinámica viciosa dentro de las cárceles para que se genere un contagio criminógeno entre reos, para que no se pueda segmentar a la población penal, y para que esos reos más peligrosos generen el control de las cárceles y sometan a los reos menos peligrosos y en algunos casos sometan a los reos que tienen capacidad de rehabilitarse y reinsertarse».

Algunas ideas

También subraya la necesidad de políticas diferenciadas, señalando que «con tratamientos diferenciados para los distintos tipos de población penal» se puede enfrentar de mejor forma el fenómeno. Y advierte: «Este 5% de la población penal que pertenece al grupo de crimen organizado, si yo aumento las plazas, pero los sigo teniendo dentro de los recintos sin segregación vamos a seguir teniendo el control criminal en este tipo de grupos y el Estado lo va a seguir perdiendo; vamos a seguir teniendo la opción de contagio criminógeno, la opción de que aumente la corrupción».