Garin v/s Garin

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Por Sergio Ried
Actualizado el 11 de agosto de 2021 - 8:10 pm

Aunque muchas veces hemos sostenido que el peor enemigo de Cristián Garin es él mismo, tenemos que repetirlo una vez más ante esta dolorosa e inesperada derrota que sufrió en el Abierto de Canadá ante el gigante norteamericano de 36 años, John Isner.

Por SERGIO RIED

Dicho esto hay que reiterar los conceptos anteriores porque el número uno de Chile había derrotado al californiano las dos veces que habían jugado, en el Masters 1000 bajo techo de París Bercy y en este mismo torneo pero en Montreal. Ambos en 2019 y ambos en dos sets. Hoy cuando el chileno está ranqueado 20 en la ATP y su rival, al borde del retiro, ostenta el casillero 30, Gago sucumbió por su propio juego. 

Un juego difícil de interpretar porque no tiene una línea definida ni un proposito claro. Jugando desde muy atrás de la línea de fondo, con un servicio errático y su tradicional lenguaje corporal de «loser», fue cediendo terreno ante un rival que por su altura y su peso (2.08 mts. y 104 kilos) tiene muchas dificultades de traslado y sufre con los peloteos largos. 

Su arma letal, que obviamente es el servicio, esta vez no fue factor como lo es siempre para el larguirucho. Con estos antecedentes y con el primer set a favor por 6-4, Garin fue incapaz de ganar un partido a todas luces favorable, demostrando una peligrosa involución de su juego que poco a poco se fue desmoronando hasta llegar a un desenlace inesperado que dio como ganador a Isner, quien con muy poco se llevó los dos sets finales por 6-4 y 6-3.

Hemos criticado a nuestro «Tanque» por no ir a los Juegos Olímpicos de Tokio y no haber participado en otros torneos, pero más aún por su evidente desconcierto y falta de un plan de juego en la cancha. Sin decisión para subir a la red, sin decidir sobre qué lado atacar con su poderoso derecho y cuando no se puedecometer una doble falta. Pese a que se dice que ningún momento es propició para este error.

Hemos hablado de su coach, el laureado argentino Franco Davín, insistiendo en que debe imponerle un estilo de juego, una definición de lo que quiere hacer dentro de la cancha a su pupilo, pero al parecer no logra convencerlo y éste sigue a la deriva sin saber si quedarse atrás y pegar palos a diestra y siniestra o trabajar los puntos con un objetivo final claro y que le acomode. 

Las descaradas señales que de su coach tomándose de diferentes partes la toalla que llevaba al cuello, no surtieron efecto en Garin o no eran las adecuadas porque él ya estaba montado en el tobogán que lo llevaría a otra triste derrota.

Y de seguir así, poco a poco el chileno se irá alejando del top 20 para asumir un ranking más de acuerdo a la realidad.

Una realidad que está bastante lejos del top 20.