Fuerzas Armadas suman 803 casos de acoso sexual o laboral

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Por El Ágora
Actualizado el 22 de septiembre de 2023 - 6:41 pm

La cifra involucra las denuncias recibidas desde que en 2019 entró en vigencia el protocolo que busca canalizar los ilícitos cometidos al interior de las instituciones castrenses.

Por ANDRÉS ALBURQUERQUE / Fotos: AGENCIAS Y ARCHIVO

Un total de 803 denuncias por acoso sexual y laboral acumulan las tres ramas castrenses, luego de que hace cuatro años entró en vigor el Protocolo Conjunto de Denuncias por Acoso Sexual o Laboral para las Fuerzas Armadas. Eso representa un promedio de más de 200 casos por año, pero sin contar los denunciados en Carabineros y en la Policía de Investigaciones (PDI), que serían cerca de 300 casos más.

La información fue entregada por El Mostrador, que obtuvo las cifras mediante una solicitud vía Ley de Transparencia.

El 12 de marzo de 2019, el Ministerio de Defensa, dirigido entonces por Alberto Espina, promulgó el Protocolo Conjunto de Denuncias por Acoso Sexual o Laboral para las Fuerzas Armadas, que estableció un proceso formal para la recepción, derivación y acompañamiento de denuncias internas de acoso sexual o laboral. Denuncias que son de carácter secreto o reservado.

Entre otras normas, el protocolo estableció la obligación de que cada institución entregue un informe mensual al Ministerio de Defensa con el detalle de las denuncias realizadas, el estado en que se encuentran los procedimientos anteriores, las investigaciones cerradas y sus resultados.

De tal forma, se estableció que el Ejército aglomeró la mayoría de los casos. Según el documento firmado por el jefe del Estado Mayor, Rodrigo Ventura, se reconoce hasta mayo de 2023 la recepción de 285 denuncias por acoso laboral y 294 por acoso sexual. Un total de 579, lo que representa un 72.10 por ciento.

Mientras, la Fuerza Aérea informó de 178 denuncias por acoso sexual y laboral (un 22.17%) y la Armada, por último, informó de 46 imputaciones (5.73%).

El Ejército también entregó un dato significativo: las denuncias sometidas al ISA (Investigación Sumaria Administrativa) fueron 534 (269 por acoso laboral y 265 por acoso sexual). Y, de ellas, terminaron en una sanción el 35% de los acosos laborales y apenas un 13% de los sexuales.

REALIDAD MACABRA

“Esas cifras son reales, pero esconden una verdad macabra: muchos vejámenes nunca llegan a denunciarse”, dije la sicóloga Verónica Garrido, una de las voceras de la Agrupación de Víctimas de la PDI. La ex detective fue desvinculada en 2021 de la institución (tras 14 años de carrera) luego de denunciar múltiples abusos laborales y sexuales en la PDI.

Verónica Garrido, ex psicóloga de la PDI.

La profesional explica: “Son muchos los acosados y maltratados. También hubo hombres que fueron violados, personas que se suicidaron o que han sido asesinadas, como el caso de Valeria Vivanco, cuyo juicio oral empezó hoy, tras 27 meses de investigación. Y muchos no denuncian, porque sufren represalias o son desvinculados, echados a la calle sin ningún finiquito o indemnización porque se les inventan diagnósticos”.

Para Garrido, el mayor problema es que en estas instituciones armadas no existe ningún ente regulador. “Hacen lo que quieren, porque nadie las controla. Hay corrupción, golpes, violencia intrafamiliar, tráfico de influencias, que es muy común en las instituciones jerarquizadas, porque nadie se atreve a denunciar a un superior. Se protege a los altos mandos, que, por lo general, quedan impunes. Es una cofradía de amiguismo asquerosa”.

En el caso de la PDI, el pasado 25 de julio se aprobó en la Cámara el informe sobre abusos e irregularidades al interior de la Policía de Investigaciones, donde quedaron demostrados más de 100 delitos cometidos por sus funcionarios.

Sin embargo, a partir de esa fecha “nada ha pasado”, se queja la psicóloga.

Y remata: “Hemos intentado reunirnos con la ministra del Interior, Carolina Tohá, incluso invocando la Ley de Lobby, pero no nos ha recibido. Y el informe es realmente lapidario. Tenemos nombres y apellidos de involucrados en violaciones y asesinatos, pero parece que nadie quiere oírnos, como si fuésemos personas de quinta categoría”.