Ex fiscal del caso ProCultura acusa violencia psicológica
Eduardo Ríos renunció al Ministerio Público por maltrato laboral y tensiones internas en la investigación del caso que remece a la Fiscalía de Antofagasta.
Eduardo Ríos, fiscal de Antofagasta, renunció este martes al Ministerio Público en medio de la investigación del caso ProCultura.
Ríos lideró el proceso durante su permanencia en la Fiscalía nortina, cuestionada por sus débiles avances en el mediático caso. Y remitió directamente el documento al fiscal nacional, Ángel Valencia.
En el eScrito -según se conoció públicamente- el persecutor expone un escenario de tensiones internas. Pero no es todo: también acusa que durante meses fue víctima de maltrato laboral por parte del fiscal regional, Juan Castro Bekios.
Ríos sostiene que las diferencias trascendieron lo profesional y configuraron un patrón de hostigamiento hacia él y su equipo.
Falta de transparencia
“Con todo lo ocurrido entre noviembre y diciembre, hoy concluyo que lo que viví y lo que vivió mi equipo no fue un problema aislado. Tampoco fue una simple diferencia de criterios, sino un patrón que, en los hechos, se parece demasiado a un proceso de mobbing (violencia psicológica)”, expone.
Agrega que fue “una forma de hostigamiento que no siempre se expresa con insultos o gritos. Sino con aislamiento, desautorización, secretismo y confusión inducida. Y uno termina trabajando bajo presión constante y sintiéndose observado, marginado y reemplazable”.
Asimismo, detalla episodios que, a su juicio, evidenciarían falta de transparencia en la gestión del caso.
Clima enrarecido
“En diciembre me entero de que en noviembre, el Director Ejecutivo Regional y/o el fiscal regional le habrían pedido a la abogada asesora Natalia Cumming un informe del estado de ProCultura. Pero con instrucción expresa de mantenerlo en secreto. Es decir, deliberadamente a mis espaldas, aun cuando esa abogada trabajaba en un equipo a mi cargo”, denuncia Ríos.
Añade que “no tengo cómo interpretar eso de otra forma que como un control clandestino. Una manera de obtener información ‘por fuera’. Y medir o vigilar al equipo sin dar la cara, sin transparencia y sin respeto por la jefatura formal que yo ejercía”.
La salida del fiscal se produce en un momento culminante de las indagatorias. La renuncia abre interrogantes sobre la conducción de la investigación y el clima interno en la fiscalía regional.
