El fútbol chileno está con insomnio
No, no se trata de lo mal que andan la U y Colo Colo, y que ello vaya a repercutir más temprano que tarde en lo financiero. Se trata de la modificación a la Ley 20.019, sobre Sociedades Anónimas Deportivas, que podría terminar drásticamente con el panorama idílico del que durante estos diez años han disfrutado las concesionarias, y que culminó con el mayor escándalo en la historia del fútbol chileno.
El inevitable cambio a la Ley 20.019, que rige el sistema de Sociedades Anónimas Deportivas, hace cundir la preocupación en el seno de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP). Un poco porque el nuevo marco legal tendrá necesariamente que regular todo aquello que la actual ley dejó al arbitrio de sinvergüenzas, y que en los hechos ha derivado en el período más oscuro y escandaloso en la historia del fútbol chileno.
Bastante, como se enuncia, porque las modificaciones al cuerpo legal contemplan, entre otras cosas, un cambio en la propiedad de los clubes, puesto que -tal como ocurre en Alemania las Sociedades Anónimas Deportivas pasarían a tener el control minoritario de las instituciones, con el 49% como máximo, al paso que los socios y los hinchas tendrían el 51% de la propiedad.
Ese tema, de por sí sensible para aquellos que en estos 10 años de existencia del sistema han hecho lo que han querido con el fútbol, evadiendo impuestos, repartiéndose a destajo dineros que no les correspondían o metiéndole el dedo en la boca al Estado, haciendo un mal uso del programa de proyectos de Fomento del Deporte Sujetos a Franquicias Tributarias, pone además en riesgo el reparto del último botín al que hace tiempo quieren echarle el guante: la venta del Canal del Fútbol.
No estamos hablando de migajas: el CDF podría ser vendido en una suma que fluctuaría entre los mil y mil 200 millones de dólares, porque tiene una tasación superior a todos los canales juntos de televisión abierta que existen en el país. Ello, pese a que ni siquiera posee equipos propios, puesto que arrienda la infraestructura de ChileFilms.
Próxima votación
La Circular N° 68 de la ANFP, de fecha 13 de septiembre, refleja claramente la preocupación que existe al interior del organismo y sus clubes asociados.
En ella, el secretario general del organismo, abogado Sebastián Moreno, aborda el tema sensible: la votación que debe tener lugar en los próximos días al interior de la Comisión de Deportes de la Cámara de Diputados sobre la modificación a la Ley 20.019, agregando que entre sus materias más relevantes están contemplados los “conflictos de intereses y el fomento de la participación de los hinchas en la propiedad de las mismas”, es decir, en las SAD.
Moreno fija, además, un cronograma. El 21 y 22 de septiembre, a las 15.00 horas, reunión del Directorio con los clubes. El lunes 26, reunión del Directorio con autoridades públicas. Y el 29 de septiembre, finalmente, la asistencia del Directorio en pleno a la votación del proyecto de ley.
Aunque no se dice, dicha concurrencia habrá que entenderla como un “lobby”. Dicho de otra forma, como una sutil o abierta presión para obtener un cuerpo legal que no modifique mayormente la actual situación o, a juego perdido, que cambie todo para que todo siga igual.
Después de todo, ¿no es eso lo que ha ocurrido tras Jadue?
Los dirigentes del fútbol chileno, convencidos de que periodismo e hinchada somos unos imbéciles, han hecho lo imposible por convencernos de que el calerano actuó como un asaltante solitario y que todos eran ignorantes de sus tropelías.
Hasta mandaron a hacer una “auditoria forense” para lavarse las manos. Una auditoría tan chanta que de forense no tenía nada, entendida ésta como un severo estudio financiero a todo un período y, lo que es más importante, determinando de dónde provino la plata que está siendo cuestionada u objeto de análisis.
La mentada auditoría no sólo dejó años de Jadue fuera de la lupa, sino que tampoco analizó a fondo los contratos más importantes y redituables para el fútbol, estimando que todo estaba en orden (¡¿?!). Mucho menos aclaró cómo fue que el fútbol le pagó a Impuestos Internos sólo el 5% de lo que debía haberle pagado (sólo 2.455 millones de los 43 mil millones adeudados) y qué hicieron los clubes con el generoso reparto por 23 mil millones de pesos que hizo Jadue gracias a este regalito.
¿Cómo se repartirá el botín?
El hecho cierto es que el evidente apuro por vender cuanto antes el Canal del Fútbol está chocando con la postura asumida por los tres denominados “grandes”: Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica: a los que, obviamente, captan el mayor número de suscriptores al CDF, no les parece justo que el dinero pudiera repartirse en partes iguales, postura que choca con la de las 13 Sociedades Anónimas Deportivas restantes, que naturalmente están por un reparto igualitario.
Dicho conflicto, por ahora en sordina, puede transformarse en el obstáculo que impida la negociación antes que la modificación de la Ley 20.019 ponga en riesgo la propiedad de los clubes.
A pesar de la absoluta inacción gubernamental respecto de este, el mayor escándalo en la historia del fútbol chileno, puesto que ni el ministerio del Deporte ni el de Justicia han hecho hasta ahora nada, otros poderes del Estado -como el Legislativo y el Judicial- sí parecen estar inquietos y, lo que es más importante, operando.
La ANFP ya tuvo una derrota en tribunales respecto de Deportes Valdivia, que por cierto marca un precedente para recursos similares de otros clubes en el futuro, y siguen pendientes los casos de Barnechea y Deportes Concepción.
Ahora le toca el turno a la comisión de Deportes de la Cámara de Diputados. Y está claro que el tema tiene con insomnio a varios.
Este análisis también lo puedes leer en la última edición del periódico Cambio 21.
